La radioterapia es una de las herramientas más importantes en el tratamiento del cáncer de mama. Antes de comenzar este tratamiento, es fundamental que comprendas qué es, cómo se realiza y qué efectos puede tener. Aquí te explicamos todo lo que necesitas saber de manera sencilla.

La radioterapia es un tratamiento que utiliza rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Su principal objetivo es reducir el riesgo de que el cáncer regrese después de una cirugía de mama, ya sea tras una cirugía conservadora (cuando se extirpa solo el tumor) o una mastectomía (cuando se extirpa toda la mama). También se puede usar en caso de que el cáncer se haya diseminado a otras partes del cuerpo.

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Existen dos tipos principales de radioterapia utilizados para el cáncer de mama:

  • Radioterapia externa: Es la forma más común. Consiste en aplicar rayos X de alta energía desde una máquina externa hacia la zona afectada.
  • Braquiterapia: Se colocan pequeñas fuentes radiactivas directamente dentro o cerca del tumor. Es menos común, pero se puede usar en ciertos casos.

Radioterapia

Antes de comenzar la radioterapia, se realiza un TAC de planificación sin contraste. Este examen ayudará a los médicos a diseñar el tratamiento de manera precisa. No necesitas prepararte especialmente para esta prueba, pero sí se colocarán pequeños tatuajes en tu piel (uno a cada lado del tórax y dos en el centro del pecho) para marcar las zonas que recibirán el tratamiento.

Radioterapia

La duración del tratamiento puede variar dependiendo de tu caso. Generalmente, las sesiones de radioterapia se realizan durante un período de entre 5 días y 3 semanas, con sesiones diarias de lunes a viernes. Cada sesión dura entre 15 y 20 minutos. Si se realiza braquiterapia, el tratamiento podría ser más corto, durando menos de 5 días.

Radioterapia

Es importante estar preparada para algunos efectos secundarios, aunque no todas las personas los experimentan. Entre los más comunes se encuentran:

  • Cansancio o fatiga.
  • Enrojecimiento e irritación de la piel en la zona tratada.
  • Hinchazón o sensibilidad en el pecho.
  • Oscurecimiento o cambios en la textura de la piel.
  • Rigidez en los músculos o dificultad para mover el brazo.
  • Posibles efectos sobre los implantes mamarios si los tienes.

El equipo de enfermería realizará controles semanales o cuando sea necesario para monitorear estos efectos.

Durante el tratamiento, es importante cuidar bien tu piel y tu salud en general. Aquí tienes algunos consejos:

  • Hidrata bien tu piel con cremas recomendadas por el equipo de radioterapia.
  • Evita la exposición al sol en la zona tratada.
  • Usa ropa suelta y de algodón para evitar roces o irritación.
  • No apliques productos irritantes como perfumes o desodorantes en la piel tratada
  • Descansa lo suficiente y mantén una dieta equilibrada.

Señales de alarma warning

Si experimentas alguno de los siguientes síntomas, es importante que lo comuniques a tu equipo médico de inmediato:

  • Fiebre superior a 38ºC.
  • Dolor intenso.
  • Enrojecimiento severo de la piel en el área radiada.

Recuerda que los efectos de la radioterapia no se ven inmediatamente. Las células cancerosas seguirán muriendo durante semanas o meses después de finalizar el tratamiento. Tendrás controles regulares para evaluar cómo está respondiendo tu cuerpo al tratamiento y para hacer un seguimiento de cualquier efecto secundario.

La radioterapia es un tratamiento que puede ser fundamental en tu proceso de recuperación, y tu equipo médico está ahí para apoyarte en cada paso. No dudes en hacer preguntas y expresar tus inquietudes durante el tratamiento.