Sobre el diagnóstico…

  • ¿Tengo hecha una mamografía de hace unos meses, cómo es posible?

    La mamografía es la mejor prueba para el diagnóstico precoz de cáncer de mama, sin embargo como toda prueba de imagen no es perfecta y su tasa de detección no es del 100%. Un 20% de los casos de cáncer de mama difícilmente son detectados sólo con la mamografía. Es lo que llamamos un falso negativo. Sobre todo, es más frecuente en mujeres jóvenes con mamas densas y en algunos tipos de tumores como el carcinoma lobullillar infiltrante.

  • ¿Cómo voy a reaccionar? (shock, negación, tristeza, aceptación…) ¿Cómo se lo cuento a la familia?

    El diagnostico de una enfermedad como es el cáncer de mama a veces resulta difícil de gestionar, tanto para la persona que lo padece, como para sus familiares y amigos.

    Es muy normal que la paciente tenga miedo, ante una situación como ésta que supone un cambio inesperado en su vida. Generalmente se requiere un tiempo para aceptar y afrontar la situación. Probablemente la paciente pase por diferentes fases: la fase de “shock inicial”, la negación o incredulidad y la tristeza. En otras ocasiones se preguntará “¿por qué yo?” y sentirá temor, o ira. Por último, suele llegar la fase de aceptación que en general coincide con el tratamiento y el ver como poco a poco se va combatiendo la enfermedad.

    A veces resulta muy difícil contárselo a la propia familia, pero es recomendable, ya que serán su mayor apoyo. El hacerlo o no, y el momento lo decide la propia paciente. Probablemente cada miembro de su familia afrontará su enfermedad de forma diferente. Si tienes hijos pequeños o adolescentes es muy importante que hables con ellos. Los niños, por lo general, no suelen entender qué está pasando, pero notarán que algo sucede y suelen tener una capacidad de adaptación a circunstancias adversas mayor que los adultos. A veces, sobre todo en edades más próximas a la adolescencia pueden responder de diversas formas: con rebeldía, con excesiva responsabilidad o llamando la atención…

Sobre la cirugía…

  • ¿Cuánto tiempo van a tardar en operarme?

    En general el tiempo máximo es de un mes desde que la paciente entra en la lista de espera quirúrgica.

  • ¿Se puede reconstruir la mama en la misma intervención? ¿Reconstrucción cuándo?

    La decisión de reconstruir o no la mama es algo muy personal y que debe basarse en una buena información. La reconstrucción de la mama puede realizarse de forma inmediata tras la cirugía o pasado un tiempo, meses o años después.

    En la mayoría de casos se puede realizar una reconstrucción en la misma cirugía o lo que se conoce como reconstrucción inmediata. Sin embargo, existen algunas contra indicaciones absolutas (carcinoma inflamatorio de mama) en las que es recomendable realizarla de forma diferida. En los casos en los que la paciente va a recibir radioterapia después de la mastectomía no esta contraindicado realizar una reconstrucción inmediata, pero sin embargo su resultado estético final puede verse comprometido por al radioterapia (las prótesis irradiadas se vuelven fibrosas y pueden endurecerse provocando dolor, incomodidad y sensación de opresión). Esto no ocurre siempre pero se ha de explicar a la paciente para que tome parte de la decisión.

  • ¿Qué tipo de cirugía para el cáncer localizado?

    Existen dos tipos de cirugía en el cáncer de mama: la llamada “cirugía conservadora” y la mastectomía. La cirugía conservadora consiste en extirpar el tumor con un margen de tejido mamario sano al rededor. Por tanto, es un tratamiento que permite la conservación de la mama, aunque con una pérdida de cierto volumen. Cuando las lesiones son de mayor tamaño o bien están localizadas en determinadas zonas de la mama, pueden condicionar un resultado estético satisfactorio, incluso si se recurre a asociar técnicas de reparación plástica (cirugía oncoplástica). En estos casos hay que recurrir a la mastectomía o extirpación completa de la glándula. Es fundamental que la cirugía realizada garantice una extirpación completa de la lesión con márgenes de resección libres de tumor.

  • ¿Qué tipo de anestesia utilizarán?

    En general, se realiza bajo anestesia general.

  • ¿Cuánto dura la intervención?

    La intervención suele durar entre 60 y 120 minutos. En los casos en los que se realizan técnicas reconstructivas la duración es mayor y dependerá del tipo de técnica realizada.

  • ¿Me quedaré ingresada?

    Depende de la cirugía realizada. En aquellos casos en los que sea una cirugía conservadora con biopsia del ganglio centinela, la paciente permanecerá unas horas en observación en la unidad de recuperación y si todo es correcto será dada de alta a domicilio. Sin embargo, en los casos en los que se realiza una mastectomía y/o vaciado axilar la paciente ingresa en la planta de hospitalización.

  • ¿Cuántos días de ingreso?

    Los días de ingreso son muy variables, dependerán de la cirugía realizada y del líquido que salga por los redones. En algunas ocasiones se pueden plantear altas precoces gracias a la colaboración con el servicio de hospitalización a domicilio, evitando así ingresos prolongados que siempre aumentan el riesgo de infecciones.

  • ¿Qué es el ganglio centinela?

    Es el/los ganglios (a veces es más de uno) sobre el que, en primer lugar drena el sistema linfático de la mama. Si este ganglio está libre de tumor no es necesario quitar el resto de ganglios. Sin embargo, en caso de que esté afectado, hay algunos casos en los que se ha de realizar una linfadenectomia axilar o vaciamiento del resto de ganglios de la axila.

  • ¿Voy a poder trabajar?

    El impacto del cáncer de mama en la vida laboral es variable, dependerá de la propia persona y del trabajo que realice. No es obligatorio dejar de trabajar, es una decisión personal de cada paciente. Mientras algunas personas prefieren no hacerlo, otras deciden trabajar durante el tratamiento.

  • ¿Cómo me va a quedar la mama?

    Una mama operada y radiada es una mama diferente. En la actualidad la cirugía del cáncer de mama es cada vez más conservadora, lo cual permite obtener resultados estéticos mejores y menores secuelas físicas. Además, en los casos en los que sea necesario realizar la extirpación completa de la glándula generalmente se realiza la reconstrucción de ésta en la misma cirugía, disminuyendo el impacto psicológico de este tipo de cirugía.

    Pero no podemos olvidar que en general la cirugía y la radioterapia condicionan que sea una mama con algo menor volumen que la mama sana, con tendencia a una consistencia más dura y una piel más frágil. En algunos casos pueden aparecer pequeñas venitas en la piel radiada (telangiectasias).

  • ¿Qué es el marcaje?

    Es la localización por parte del Servicio de Radiología de las lesiones no palpables de la mama mediante un marcador  (generalmente un arpón o semilla magnética) que ayuda al cirujano a realizar una extirpación completa de la lesión intentando preservar la mayor cantidad posible de tejido sano. No es necesario ningún tipo de preparación previa.

    Se realiza el mismo día de la cirugía, generalmente con la paciente tumbada o sentada. Se limpia la zona y se administra un anestésico local. A continuación, se coloca el arpón y se comprueba su colocación correcta mediante una mamografía. Por último, se fija el arpón para que no se mueva hasta el momento de la intervención.

    Es recomendable que la paciente venga acompañada, ya que a muchas personas les impresionan las agujas y eso puede provocar en algunos casos pequeñas molestias (nervios, ansiedad, mareo…).

  • ¿Qué es un arpón?

    Un arpón es un fino alambre con una punta en forma de anzuelo que se ancla en la lesión a extirpar. Esto sirve de guía al cirujano para realizar la exégesis de las lesiones mamarias no palpables, de forma precisa y llevándose la mínima cantidad de tejido sano.

  • ¿Me van a quitar los ganglios?

    El estudio de los ganglios de la axila es fundamental para saber en qué fase se encuentra la enfermedad y cómo tratarla.

    En muchas pacientes será suficiente con quitar el ganglio centinela (el/los ganglios (a veces es más de uno) sobre el que, en primer lugar, drena el sistema linfático de la mama). Si este ganglio está libre de tumor no es necesario quitar el resto de ganglios. Sin embargo, en caso de que esté afectado hay algunas pacientes en las que se ha de realizar una linfadenectomia axilar o vaciamiento del resto de ganglios de la axila.

  • ¿Qué necesito para obtener la prótesis?

    Al alta del hospital o una vez en las consultas, su médico le entregara un volante cumplimentado para presentar en la ortopedia y cursar la solicitud de la misma.

  • ¿La prótesis la financia Osakidetza?

    Las prótesis fijas o de silicona están financiadas por el Sistema Sanitario Público. Sin embargo, las pelucas, no.

    En cuanto a las prótesis, las prótesis de mama iniciales no son cubiertas por la Sanidad, pero la AECC cuenta con un dispensario gratuito de las mismas. En cuanto a las fijas o de silicona, hasta el momento la Sanidad Pública las financia, entre un 90% y un 100%.

    Las prótesis fijas o de silicona se solicitan desde el propio hospital o centro de salud.

    La AECC ofrece un servicio de préstamo de pelucas y ayudas económicas con este concepto, para los casos de mayor necesidad económica y sin posibilidades para cubrirlo por el propio paciente.

  • ¿Cuándo puedo comenzar a utilizarla y hasta entonces?

    La primera prótesis que se coloca tras la cirugía suele ser textil. Una vez cicatrizada la herida se pasas a una prótesis externa fabricada con siliconas de diferentes densidades que buscan conseguir un peso y comportamiento lo más posible al pecho natural.

  • ¿Cuándo tengo que ir a hacerme las curas y cuánto?

    En general las pacientes intervenidas de la mama suelen salir de quirófano con un vendaje compresivo que se ha de mantener de 24-48 horas. Pasado ese tiempo se retirará y deberán acudir a su ambulatorio para realizar curas locales. En caso de requerir un control diferente será informado de ello por su médico/enfermera.

  • ¿Cuándo me puedo empezar a duchar?

    A partir del 4º día de la intervención se podrá duchar, evitando rozar la herida al secarse. Posteriormente es importante desinfectar la zona con Betadine y colocar unas gasas

  • ¿Me verá durante el ingreso el cirujano oncológico?

    Durante el ingreso en la planta de hospitalización su evolución será controlada por el médico especialista (ginecólogo, cirujano plástico), quien valorará su estado y el momento adecuado del alta domiciliaria.

Sobre mi día a día…

  • ¿Puedo conducir?

    Sí, pero se recomienda evitar conducir al menos hasta 2 semanas tras la cirugía y una vez que no se esté tomando medicación para el dolor.

  • ¿Hay una alimentación adecuada?

    Se recomienda seguir una dieta rica en alimentos saludables como legumbres, verduras, cereales, frutas, productos lácteos y fibra. Es fundamental hidratarse correctamente ya que los diferentes tratamientos pueden provocar deshidratación. Evita tabaco y alcohol, así como sal y grasas.

  • ¿Puedo usar desodorante?

    No hay pruebas científicas que relacionen el uso del desodorante y el cáncer de mama.

  • ¿Podré bañarme en la piscina o playa durante el proceso?

    Los baños no están en general contraindicados. Se deberán evitar en caso de heridas en proceso de cicatrización.

  • ¿Puedo teñirme el pelo cuando vuelva a salir?

    El pelo suele volver a crecer entre 2-3 meses después de acabar el tratamiento. En general el pelo es más denso, rizado y canoso que antes del tratamiento, pero se puede teñir, aunque en los primeros 2-3 meses se recomienda evitar tintes que contengan amoníaco.

  • ¿Puedo hacer ejercicio?

    Es recomendable realizar ejercicio físico aeróbico y continuado para intentar combatir los efectos adversos que provocan los tratamientos a nivel muscular y osteoarticular.

  • ¿Puedo tomar el sol?

    Una exposición controlada del sol resulta beneficiosa, mejora el estado de animo y favorece la formación de vitamina D. Sin embargo, una exposición prolongada y en las horas centrales del día puede empeorar los efectos secundarios de algunos tipos de quimioterapias. Se ha de tomar siempre con factor de protección solar, haciendo hincapié y manteniendo cubierta aquellas zonas radiadas o con cicatrices recientes.

  • ¿Puedo ir a que me den masajes?

    Los masajes son un método manual de manipulación de los tejidos blandos del cuerpo en el que se usan las manos, las puntas de los dedos y los puños. En las pacientes bajo tratamiento por un cáncer, la terapia de masajes ayuda a reducir el dolor, la fatiga, las náuseas, la ansiedad, la depresión y el impacto en el cuerpo de los tratamientos por quimioterapia. También reduce la ansiedad y da un mayor bienestar para atravesar los desafíos que esta enfermedad representa a nivel emocional y físico. Es fundamental que sean realizados por profesionales formados y con experiencia.

  • ¿Seré capaz de mirarme?

    Aprender a sentirse bien con su cuerpo durante y después del tratamiento del cáncer de mama es una experiencia personal que es diferente para cada mujer. La información y los grupos de apoyo pueden ser básicos en conseguir afrontar estos cambios.

Sobre mi familia…

  • ¿Me rechazará mi pareja?

    Es indudable que los cambios físicos producidos como consecuencia de los diferentes tratamientos, pueden hacer que algunas mujeres se sientan menos cómodas con sus cuerpos, interfiriendo negativamente en su sexualidad. Esta situación puede afectar también a su pareja. La mayoría de hombres consiguen acompañarla y apoyarla en el proceso, aunque también necesiten tiempo  para asimilar lo que le sucede a su pareja. Sin embargo, hay otros hombres, generalmente dependientes, que no saben enfrentarse a los sufrimientos que padece su mujer, y se angustian ante la carencia o la enfermedad en ella. En algunos hombres esa angustia se manifiesta como un rechazo hacia su mujer. Es poco habitual y generalmente sucede en relaciones que estaban ya deterioradas previamente o en hombres inmaduros que se asustan y niegan la gravedad e importancia de la enfermedad que sufre su pareja.

  • ¿Se hereda el cáncer de mama?

    La mayoría de cánceres de mama son esporádicos. Solo un 5-10% de los casos se consideran hereditarios. Es importante realizar una correcta y detallada historia clínica familiar, y en caso de que exista sospecha se le informará de qué pasos hay que seguir.

  • ¿De qué manera puede afectar a mi descendencia?

    El riesgo de una mujer de tener cáncer de mama es mayor si su madre, una hermana o una hija (parientes de primer grado) o varios integrantes de la familia por el lado paterno o materno han tenido cáncer de mama. Sin embargo, tan solo un 5-10% de los cánceres de mama son hereditarios.

    Se debe hacer una valoración de cada caso para poder establecer un riesgo aproximado y un seguimiento adecuado al mismo.

  • ¿Podré tener hijos?

    El embarazo en si no influye en el pronóstico de las pacientes con cáncer de mama siempre y cuando no interfiera en los tratamientos que necesitan. Por ello ha de ser una decisión consultada con su médico especialista para realizar una valoración individual del caso.

    Las principales líneas de quimioterapia utilizadas para el tratamiento del cáncer de mama provocan esterilidad a las pacientes, por ello es importante tratar el tema con anterioridad a recibir los tratamientos y en caso de que sea necesario ofertar técnicas de preservación de la fertilidad (congelación de óvulos, maduración de óvulos en laboratorio, etc.)

    La decisión de tomar estas medidas debe ser individualizada, hay que tener en cuenta la edad de la paciente y el tipo de tumor.

  • ¿Puedo quedarme embarazada durante el proceso?

    El embarazo en si no influye en el pronóstico de las pacientes con cáncer de mama siempre y cuando no interfiera en los tratamientos que necesitan. Por ello ha de ser una decisión consultada con su médico especialista para realizar una valoración individual del caso.

    Se recomienda no quedarse embarazada hasta finalizar los tratamientos necesarios, ya que muchos de ellos no son compatibles con el embarazo (radioterapia, hormonoterapia…). Sin embargo, en caso de que concurran el diagnóstico de cáncer con el embarazo, siempre se debe consultar con los médicos especialistas para valorar conjuntamente cual es la decisión más adecuada en cada caso. La interrupción del embarazo no mejora el pronóstico, sin embargo, cuando es necesario administrar quimioterapia y/o radioterapia que pueden ser perjudiciales para el feto (durante el 1er trimestre de embarazo), es preciso valorar la interrupción del embarazo.

  • Embarazo y cáncer de mama

    El diagnostico del cáncer de mama en una mujer embarazada es una situación poco frecuente pero que puede acontecer hasta en 1/3000-10000 mujeres gestantes. Debido a los cambios que sufre la mama durante la gestación, a veces el diagnostico es difícil, demorándose en el tiempo. Es por ello, que no es infrecuente que en general los tumores se diagnostiquen en un estadio más avanzado que en mujeres no embarazadas.

    El tratamiento ha de adecuarse al momento del embarazo en el que se diagnostica, además de al estadio y tipo tumoral. El primer tratamiento suele ser la cirugía, en general la técnica mas usada es la mastectomía radical, ya que la cirugía conservadora obliga a la administración de radioterapia posterior, y ésta no se puede administrar durante el embarazo. Sin embargo en caso de que se pueda demorar hasta después del parto se podría realizar una cirugía conservadora.

    Embarazo y cáncer de mama

    La técnica de la biopsia selectiva del ganglio centinela no esta contraindicada durante el embarazo. En caso de requerir quimioterapia no debe darse durante el primer trimestre por poder producir malformaciones fetales.En principio a partir del segundo trimestre dicho riesgo se estima del 1,3%. En estos trimestres sin embargo se asocia a parto prematuro, retraso del crecimiento o pérdida fetal.

    La interrupción del embarazo no mejora el pronostico, sin embargo en caso de cáncer de mama diagnosticando en primer trimestre, a veces es preciso valorar la terminación del embarazo para que la paciente pueda recibir los tratamientos adecuados. No se ha demostrado efectos dañinos en el feto.

    La interrupción de la lactancia no interfiere en el pronóstico materno, sin embargo habrá de suspenderse en aquellos casos en los que la paciente este recibiendo quimioterapia.

    Por otro lado en aquellas pacientes que han pasado un cáncer de mama, el embarazo no parece afectar negativamente el pronóstico de las mismas. Siempre y cuando no se vean alterados los tratamientos adyuvantes necesarios. Por ello, se recomienda que aquellas pacientes que hayan padecido un cáncer de mama y deseen quedarse embarazadas, lo consulten siempre con su médico de referencia para así valorar cada caso de forma individual.

  • ¿Cómo hablar con los niños y niñas sobre el cáncer de mama?

    Es común que surja la duda de cómo poder hablar con los niños y niñas de la familia sobre el cáncer. Debemos tener en cuenta que los niños no son ajenos de lo que sucede a su alrededor, se sufre más por lo que no se sabe que por lo que se sabe. De ahí la importancia de explicar lo que está pasando con un mensaje lo más ajustado posible a la realidad y adaptado al lenguaje y la edad del niño.

    Es recomendable llamar a las cosas por su nombre, que mencionemos que la adulta está enferma y que expliquemos qué está haciendo para sanarse. Así como mencionar los cambios físicos que pueden producirse como la caída del pelo, la delgadez… También es importante anticipar los cambios que pueden darse en la rutina del menor y las consecuencias directas que la enfermedad va a tener en el ambiente familiar. Nuestra actitud debe ser cariñosa, receptiva y respetuosa ante sus reacciones y preguntas. No siempre tendremos respuestas seguras y claras y en ese caso podemos decir que no lo sabemos todo.

    Los niños pueden reaccionar de manera diversa. Algunos pueden mostrarse muy afectados, no querer hablar del tema o incluso estar tranquilos y continuar con su vida normal. Lo más importante es que seamos accesibles y estemos dispuestos a hablar sobre aquello que necesiten, sin presionar.

    La participación activa es positiva, si el niño quiere, puede ser parte del proceso desempeñando alguna tarea en el cuidado de la persona enferma. Por último, no debemos olvidar que los sentimientos positivos deben seguir estando presentes en la vida del niño, son parte de la existencia y significa que estamos vivos.

    En ocasiones, los niños y adolescentes pueden plantear preguntas directas y difíciles, siendo una de las más angustiantes la relacionada con la posibilidad de que la enfermedad provoque la muerte. Aunque estas preguntas suelen generar mucha angustia en los padres y madres, forman parte del intento del menor por comprender y sentirse seguro. La respuesta deberá adaptarse a la situación clínica y pronóstica concreta de cada caso, así como a la edad y madurez del niño o la niña. Cuando la situación lo permite, es recomendable ofrecer una respuesta honesta y tranquilizadora, evitando tanto las falsas promesas como la sobreinformación innecesaria. En muchos casos, puede resultar útil transmitir mensajes como: “Ahora mismo no me voy a morir. Los médicos están haciendo todo lo posible para ayudarme. Si en algún momento la situación cambiara y mi enfermedad empeorase, te lo diríamos, para poder estar juntos y no dejarte fuera de lo que esté pasando”.

    Por último, es importante recordar que los padres y madres son quienes mejor conocen a sus hijos e hijas y sus necesidades particulares. Confiar en su criterio, en su forma de comunicarse y en su vínculo con ellos es fundamental. Una comunicación abierta, honesta y natural, adaptada a cada niño y a cada momento, no solo facilita la comprensión de la situación, sino que también fortalece la relación familiar y constituye un apoyo emocional valioso tanto para los menores como para los propios padres y para la familia en su conjunto.

  • Si mis familiares necesitan apoyo psicológico, ¿dónde podemos acudir?

    Actualmente el Hospital de Cruces no ofrece atención psicológica para familiares. En caso de necesitarlo, algunas de las asociaciones prestan este servicio.

    • ACAMBI. Asociación Cáncer de Mama y Ginecológico de Bizkaia.
    • Iñurri. Cáncer con perspectiva feminista.
    • AECC. Asociación Española Contra el Cáncer.

    Si el familiar presenta una sintomatología que interfiere en su día a día de manera significativa, puede consultar con su médico de atención primaria para una valoración.

  • Si ya ha pasado todo lo peor (operaciones, tratamientos…), ¿es normal que me sienta igual o peor que antes?

    Es bastante frecuente que las consecuencias a nivel psicológico se hagan más presentes una vez acabada la fase aguda del tratamiento. Muchas mujeres se sorprenden al sentirse tristes, ansiosas o vacías justo en el momento en que, en teoría, “todo ha ido bien”.

    Según el modelo de adaptación al estrés de Hans Selye, cuando una persona se enfrenta a una amenaza importante (como un diagnóstico de cáncer), su cuerpo y su mente activan una respuesta de alarma: se movilizan todos los recursos físicos y emocionales para afrontar la situación. Durante el tratamiento, muchas mujeres se centran en “hacer lo que hay que hacer”.

    Después, llega una fase llamada de resistencia, en la que se intenta mantener el equilibrio, aunque a costa de un gran esfuerzo. Pero cuando termina el tratamiento, esa tensión sostenida ya no es necesaria y entonces puede llegar la fase de agotamiento. El cuerpo y la mente, que han estado en modo supervivencia, empiezan a sentir el impacto acumulado del proceso.

    En ese momento es cuando afloran emociones que quizá se habían dejado en segundo plano: miedo a la recaída, sensación de soledad, cambios en la identidad, duelo por lo perdido, cansancio físico y emocional.

  • ¿Entonces, cuándo es recomendable ir a psicoterapia?

    Es inevitable que en todo proceso oncológico surjan emociones desagradables o dolorosas, estas son normales y necesarias para adaptarse a la situación. Sin embargo, cuando el malestar emocional se percibe como muy intenso, sostenido en el tiempo o que interfiere en el funcionamiento cotidiano, puede estar indicado buscar ayuda profesional. Algunos ejemplos serían: tristeza o miedo constantes, incapacidad para disfrutar de lo que antes le gustaba, tener la mente llena de preocupaciones, síntomas de ansiedad o ataques de pánico, desesperanza, ideas de muerte o suicidio, insomnio persistente.