Quiero de todo corazón trasladar todo mi cariño a todos los profesionales de OSI Ezkerraldea que ha participado directa o indirectamente en mi recuperación desde el personal del Hospital Universitario de Cruces empezando por el personal de Admisión, cuando ingresé el viernes 13 de marzo de 2020, como el miércoles 11 cuando acudí por primera vez a urgencias de este Hospital. Así como al personal de atención primaria del Centro de Salud de J.M. de Barandiaran en Santurtzi, y en especial a la Dra. Alicia Ormaetxea.

Quiero agradecer el apoyo y cercanía al personal del triaje de urgencias, al personal de la sala de tratamientos

A los celadores que me ayudaron y acompañaron durante mis traslados entre unidades.

A todos los profesionales de la 4D, que cuidaron de mí desde el viernes 13 hasta el martes 17, que es el día que me realizaron la prueba y di positivo en el Covid-19.

En especial a los tres enfermeros de la planta 4D que en el relevo de tarde, me sacasteis los hemocultivos para ver de donde procedía tanta fiebre. Os costó dios y ayuda encontrarme las venas y finalmente lo lograsteis por vuestro esfuerzo y profesionalidad.

A todo el personal de Cocina y servicios auxiliares como el personal de Garbialdi que hacen posible, que la estancia en el Hospital sea lo más agradable posible.

En especial quiero agradecer a todos los profesionales de la planta 12 de la Unidad de Enfermedades Infecciosas donde me cuidaron y mimaron hasta mi total recuperación.

Sin querer hacer de menos a nadie, porque o no tuve la suerte de cruzarme con ellos o simplemente estaba bajo de moral y no tuve fuerza para entablar una conversación y preguntarles por su nombre.

En concreto quiero agradecer a las siguientes personas su apoyo y cercanía, a Ainhoa, Marta, Nahikari y Marian todas ellas de la empresa Garbialdi, porque todos ellos hacen un trabajo imprescindible sobre todo en estos momentos, que es esencial mantener la higiene, y evitar que el bicho se extienda, ese trabajo equivocadamente a veces puede estar injustamente puesto en un segundo plano y su labor tan importante como la de otros puede no estar reconocida o quedarse en el olvido. A pesar de lo cansadas que pudieran estar ellas te dan ánimos y energía, haciéndote pasar un rato agradable de conversación y te transmiten con sus palabras un poquito de su amor y compañía que te ayuda a sobrellevar esta situación tan difícil de superar sin la cercanía de un ser querido, y todo ello mientras no paraban de limpiar la habitación.

También quiero trasladar a todos los que hacen posible agradable la estancia, aunque de forma indirecta. En especial al personal de cocina que trasladan toda su profesionalidad y parte del amor que aportan a su trabajo y que nos llega a los ingresados a través de la comida, gracias porque sabéis cuidar con mimo los ingredientes de primera calidad que alguien elige con esmero, en verdad he comido mejor incluso que en casa, qué naranjas, qué tomates, qué pescados, la compota casera, las manzanas asadas,… podría seguir todo el día. Doy gracias a que nunca perdí el apetito, y en mayor o menor medida probaba todos los platos que me llegaban, y es gracias a vuestro trabajo. Además he estado con dieta blanda prácticamente.

toda mi estancia (no podía elegir la comida pero no importaba todo estaba buenísimo). Gracias a vosotros he aprendido a volver a apreciar las verduras y los pescados, que me han ayudado en mi recuperación, comiendo limpio, comencé a perder peso que falta me hacía. A día de hoy continuo esa dieta equilibrada con ausencia de grasas y con abundante verdura y me ha ayudado a liberarme de toxinas. Porque como dice mi Ama “somos lo que comemos”.

Continúo con los agradecimientos,

Gracias al todo el colectivo de enfermeras, en especial a:

Mi mujer Marta Cid, supervisora de Docencia, quién ha sabido estar formando junto con su compañera Vanessa y su jefe Fernando, quienes de manera diligente han estado formando estos días a todo el personal asistencial posible en el manejo de las EPIS, y del protocolo a seguir para evitar su propagación, y para la protección de los propios profesionales y sus familias.

A la dirección de Enfermería y a todos los profesionales que hay detrás para organizar y motivar a todo el colectivo asistencial a su cargo.

Entre los que están las enfermeras de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, situada en la planta 12.

Gracias Susana, por tus cuidados, apoyo, cercanía y humor, que tanto hace falta en aislamiento.

Gracias Juana, por tu cercanía, y experiencia, eres la persona que mayor destreza, mérito y espíritu de superación que he visto entre tod@s. Sin hacer de menos al resto del colectivo, desde luego que llegaréis a desarrollar vuestra labor con igual destreza puesto lo  que le ha ayudado a ella es el conocimiento y la habilidad, pero sobre todo la actitud. Y es la misma que he podido ver en todos vosotr@s, sólo que ella debido a que creo que es la que más antigüedad tiene de todos vosotr@s en el resultado de la formula V= (C + H) x A la experiencia le ayuda a despuntar un poquito más que al resto por los conocimientos adquiridos.

Gracias Carmen, y por tu profesionalidad, humor y comprensión, y por darme ánimos cuando más lo necesitaba.

Gracias al resto de enfermeras, que también me han ayudado, pero no he podido saber corresponder vuestra dedicación porque coincidimos en un momento bajo de fuerza y de estado de ánimo. Pero igualmente os estoy muy agradecido por vuestra profesionalidad y cariño durante el desarrollo de nuestros cuidados.

Gracias al colectivo de Auxiliares de enfermería, puesto que realizáis una labor fundamental para la Sociedad y a menudo tan penosa, que no voy a entrar a detallar, puesto que gracias a tod@s vosotr@s no he tenido que precisar de su ayuda. Pero si conozco en detalle vuestra labor gracias a la experiencia de mi mujer en colaboración con vosotras durante todo su bagaje profesional como enfermera asistencial, y conviene además que personas que desde su desconocimiento (y que nunca tengan que pasar por una enfermedad que les impida realizar las funciones básicas con dignidad), de verdad no sabemos apreciar la ayuda que prestáis a los seres humanos para sobrevivir cuando no se valen por sí mismos. En concreto me gustaría agradecer a.

Pilar, Mari Jose y Andrea, y al resto que como he dicho no he logrado conocer o agradecer su labor en persona.

Gracias a Rosa Supervisora de Enfermería de la planta, por tu gran labor organizadora y por tu espíritu de equipo, que haces que tos colaboradores se sientan atendidos y cercanos entre ellos ayudando a estos profesionales durante estos duros momentos a que sean una piña y se ayuden unos a otros, daba gusto escuchar a través de la puerta como se ayudaban para mantener el protocolo los unos a los otros, facilitando y ayudándose continuamente. Todo un ejemplo de cómo debe funcionar un equipo.

 

Y  por  último  aunque  no menos importantes  a todo el colectivo de médicos que me atendió durante los 14 días de mi estancia, y en especial a las siguientes personas:

Al primero a mi cuñado el Dr. Eduardo Petreñas quién, me atendió desde el principio, cuando yo le necesité él estaba allí, gracias por arriesgar tu vida por atender en primera línea a las personas que necesitan de tu criterio clínico, para su curación. Un abrazo a todos.

A sus colegas de unidad los doctores Bañuelos, Salutregui y Jiménez del servicio de Otorrinolaringología, que me atendieron desde urgencias hasta en la planta de Medicina Interna y Otorrinolaringología (4D). Gracias en especial al Dr. Bañuelos que fue el que me sacó el frotis, ya con todos los EPIS puestos y me dijo antes de marchar, “Iván Iván, la que nos estás liando” en tono jocoso.

Al Dr. Javi Nieto y al Dr. Alejandro ambos médicos de la planta de Enfermedades Infecciosas, que tanto me ayudaron y supieron reconfortarme en los momentos más duros.

Gracias a la Dra. Pérez de la UCI que me visitó cuando Javi y Alejandro, se preocuparon por mi empeoramiento y decidieron solicitar su criterio médico. Gracias a tod@s por ayudarme a que sólo viera una vez a la Dra. Pérez, aunque fue la que sin duda me ayudó a entender lo importante que era plantar cara a esta enfermedad y sacar fuerzas para volver a levantarme, fue ella la que me hizo encontrar el suelo tras la caída libre en la que me había envuelto atrapado por la angustia de ver que cada vez yo estaba peor, que estaba sólo, que mis hijas empezaban a estar enfermas y mi mujer sin poder recibir ayuda de ningún ser querido por prudencia, por desconocimiento de si podían infectarse o no, porque no les hacían la dichosa prueba. Fuiste Tú Dra. Pérez la que supo con humor hacerme ver que yo no estaba tan mal, que los recursos son finitos y había otras personas que se encontraban peor que yo que podían necesitarlos más. Gracias Dra. Pérez.

Era tal mi felicidad por ver que efectivamente con mi ayuda y la de todos los profesionales podía recuperar mi salud, que cada logro que alcanzaba me hacía sentir aún mejor. Hasta el punto de encontrarme eufórico al lograr al de 2 días, retomar mi ritual de aseo sin fatigarme en exceso (gracias a todas las ayudas y a los medicamentos recibidos).

Era tal mi euforia que precisé la asistencia del Dr. Matías Psiquiatra y del seguimiento posterior de su colega la Dra. Sara. Gracias a ellos por hacerme entender que aquello no era normal y debía relajarme, sé que bajo vuestro criterio clínico creíais que debía tomar medicación, pero no estuve de acuerdo, en ningún momento y me apena no haberos sabido hacer entender que sabía la gravedad de tal comportamiento, y que sabía relajarme, no volví a tomar ninguna pastilla no me gustaron su efectos e informé siempre de ello, y descanse relajándome con otros métodos como la música, la lectura, la escritura, el dibujo y abandonando el móvil durante las horas de descanso y el resto del día, puesto que no hacían más que  bombardearme con apoyos sí, pero también con noticias de la preocupante situación que vivíamos. Muchas gracias a los dos.

También me gustaría agradecer a la Sociedad en general, por el ejemplo de superación que  nos estamos dando a nosotros mismos y por la solidaridad que nos está uniendo, y nos hace ver que tenemos una Sanidad muy bien preparada, pero que está desprovista de medios y recursos suficientes para hacer frente a esta pandemia. Yo he visto la evolución, y he podido comprobar como al principio no faltaba de nada, y después de 2 semanas el protocolo cambiaba para aprovechar los recursos al máximo y gracias incluso al ingenio de algunas personas, empiezan a utilizar remedios caseros que hacen posible que ellos no se infecten, que sus seres queridos tampoco lo hagan y que no extiendan el virus entre sus compañeros. Bolsas de basura como petos impermeables, caretas con pantalla panorámica,…

Por eso pido al Gobierno que redoble las fuerzas para que no les falte ninguna EPI a los profesionales que se juegan su vida y la de sus familias cada día para ayudar a combatir a esta y otras enfermedades.

Y como profesionales, no sólo incluyo al personal sanitario, sino también a la Policía, al personal de los supermercados, a los repartidores, a los taxistas, conductores de transporte público, al personal de mantenimiento de los servicios fundamentales como son la electricidad, el gas y los carburantes,…

Me despido atentamente con un mensaje de gratitud, ánimo y apoyo a todo el mundo, JUNTOS SUPERAREMOS ESTO

Un fuerte abrazo y ánimo, Iván Ramón Núñez Sáez