La neumonía adquirida en la comunidad es una infección aguda de los pulmones causada por bacterias, virus u hongos. Se trata de la primera causa de muerte por infección a nivel mundial, con una incidencia entre 3 y 6 casos por 1000 habitantes y año y una mortalidad global del 5-7%. Entre el 20-40% de los casos requieren ingreso hospitalario, este porcentaje es mayor en personas con enfermedades de base o mayores. Las bacterias son la causa más común de neumonía y, especialmente, la bacteria Streptococcus pneumoniae, conocida como neumococo. Los virus también son una causa común, los más frecuentes son el virus de la gripe, el virus respiratorio sincitial o el rinovirus. Además, en la actualidad, es de especial relevancia la neumonía causada por COVID-19.

En general, la neumonía no es contagiosa pero algunos de los virus y las bacterias del tracto respiratorio superior que la provocan sí son contagiosos. Cuando estos gérmenes están en la boca o la nariz de una persona, esta persona puede transmitir la enfermedad al toser y estornudar.

En cuanto a los factores de riesgo, la neumonía es más frecuente en varones, en los extremos de la vida (mayores de 65 años y menores de 5 años) y en invierno. Los pacientes con defensas bajas, enfermedades crónicas respiratorias, hepáticas, renales, cardiovasculares y diabetes, tiene más probabilidades de desarrollarla. El tabaco y el alcohol son también factores de riesgo.

Los síntomas aparecen con rapidez y pueden incluir fiebre alta con escalofríos, tos con expectoración, dificultad para respirar y dolor en el costado. Se puede acompañar de aumento de la frecuencia respiratoria, palpitaciones o taquicardia así como sensación de cansancio o confusión.

Para diagnosticar la neumonía los síntomas y la auscultación proporcionan sospecha clínica y el diagnóstico se confirma con la radiografía de tórax. Cuando los pacientes ingresan en el hospital, se realizan además analítica sanguínea y estudios microbiológicos.

La neumonía puede tratarse en domicilio o en el hospital según la gravedad. Cuando la neumonía es de origen bacteriano, el tratamiento se basa en administración de antibióticos. La duración del tratamiento varía en función de cada caso, aunque el promedio está en una semana. Otras recomendaciones son beber líquido en abundancia, guardar reposo relativo, analgésicos y antitérmicos. Además, se debe administrar oxigenoterapia según los niveles de oxígeno arterial del paciente. Los casos más graves pueden precisar ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos e incluso ventilación mecánica.

Con respecto a los mecanismos de transmisión, los microorganismos en algunos casos se pueden trasmitir entre las personas, especialmente en el caso de los virus. Estos están presentes en las gotitas de líquido que salen de la nariz y la boca de las personas infectadas al toser o estornudar, pudiendo contaminar a las personas de alrededor al ser inhaladas. Las personas en tratamiento por neumonía apenas tienen riesgo de contagio a otras personas, sobre todo si se trata de una neumonía bacteriana. Sin embargo, el riesgo de contagio es mayor en el caso de inmunodeprimidos o infecciones víricas, especialmente las infecciones por COVID-19, con alta tasa de contagiosidad.

Entre las recomendaciones para prevenir la neumonía se encuentran lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca y la nariz al estornudar o toser, desechar apropiadamente los pañuelos de papel. Además, la dieta saludable, actividad física regular, consumo responsable de alcohol, extremar la higiene ortodental y el no fumar también ayudan a evitar la neumonía. Las nuevas medidas adoptadas para tratar de frenar la propagación del COVID-19 como son el uso de mascarilla higiénica y la distancia social también protegen frente a la neumonía.

Un pilar básico y clave en la prevención es la vacunación frente a la gripe y frente al neumococo y al coronavirus. Deben vacunarse cada año frente a la gripe las personas mayores de 60 años y todos los que tienen enfermedades crónicas o trabajos en relación con servicios a la comunidad como profesionales sanitarios, policía y bomberos. También deben vacunarse frente al neumococo las personas mayores de 60-65 años y todos los que padecen enfermedades crónicas o con algún factor de riesgo incluyendo el tabaquismo. Existen dos tipos de vacunas frente al neumococo: la vacuna polisacárida, de 23 serotipos (VNP23) y la vacuna conjugada de 13 serotipos (VNC13). La vacuna VNC13 tiene mayor capacidad inmunogena, efecto memoria y no necesita revacunación. En cambio la vacuna VNP23 debe administrarse cada 5 años. La vacuna frente al COVID-19 se debe administrar a todas las personas cuando les corresponda según su grupo de riesgo y edad, incluso si han pasado la infección previamente. Ademas, en determinados grupos (mayores de 60 años y grupos de riesgo) es necesaria la administración de dosis de recuerdo para aumentar la protección.

Desde la Sociedad Española de Patología Respiratoria (SEPAR) junto a ALAT y Ciber, y en colaboración con la Universidad de Barcelona se impulsa un evento híbrido en la Facultad de Medicina para celebrar el día mundial de la Neumonía. Durante la jornada se realizarán tres mesas centradas en Neumonías, COVID-19 y Tratamientos de Futuro.

Milagros Iriberri Pascual . Servicio de Neumología
Hospital Universitario de Cruces. OSI Ezkerraldea Enkarterri Cruces

 

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