Desde que se desató el brote de COVID-19, los nuevos datos e informes que presentan quienes están en primera línea revelan que se ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres y las niñas, sobre todo, la violencia en el hogar. Hablamos de un doble confinamiento, el confinamiento que se sufre debido a la pandemia y el confinamiento que muchas mujeres están sufriendo en sus casas.

Es la pandemia en la sombra que crece en medio de la crisis de la COVID-19 y necesitamos un esfuerzo colectivo general para detenerla. Dado que los casos de COVID-19 siguen sobrecargando los servicios de salud, los servicios esenciales como los refugios y las líneas de atención en los que se atiende a quienes padecen violencia en sus domicilios han alcanzado el límite de su capacidad a nivel mundial según informa Naciones Unidas. Es preciso redoblar los esfuerzos para que enfrentar la violencia contra las mujeres pase a ser una prioridad en las medidas de recuperación y respuesta a la COVID-19 (1)

Es preciso llamar la atención a esta lucha en la sombra que significa la violencia hacia las mujeres y las niñas (y niños). El día 25 de noviembre es el día internacional contra la violencia hacia las mujeres. Desde el Servicio de Psiquiatría decidimos mandar una encuesta anónima el día 25 de noviembre de 2020 en nuestra OSI donde se recogían tan sólo dos preguntas: el sexo de la persona (Mujer, hombre, no binario) y si había antecedentes de violencia sexual en la infancia con la pregunta que incluye tocamientos/exhibicionismo/exposición a pornografía/acoso/violación tal como se recoge en el Consejo de Europa.

La pregunta era: ¿eres una de cada cuatro niñas que ha sufrido agresión sexual? (¿o uno de cada siete niños?) En pocos días recibimos 36 respuestas. Todas las personas que respondieron que sí, fueron mujeres. 13 mujeres de un total de 36 personas 28 mujeres participantes, 6 hombres y una persona no binaria. La violencia sexual en la infancia es un hecho que vulnera los derechos humanos, marca la subjetividad e identidad y la manera de relacionarnos con nuestro propio cuerpo, nuestras relaciones interpersonales y de acceder al mundo. También la resiliencia y la fortaleza para enfrentarnos a una situación tan dura como ésta. Y queremos agradecer el coraje de nuestras compañeras/os de haberse atrevido a responder esta encuesta. Nos demuestra la fortaleza y resiliencia de muchas supervivientes a estos hechos. Ahora también trabajando como sanitarias en cualquiera de sus modalidades.

Queremos resaltar que eso transforma nuestra encuesta en datos mucho más alarmantes, casi una persona de cada 3 que han contestado. Con este apunte queremos dejar constancia de la gravedad de la violencia machista que se manifiesta desde la infancia en edades tempranas y generalmente por alguien cercano (o miembro) de la familia.

Hemos utilizado la misma frase con la que Marta Suria comienza su libro “Ella soy yo” y que presentó en las VII Jornadas de Igualdad que organizamos desde el Servicio de Psiquiatría el pasado día 1 de octubre para nuestra OSI. Un libro valiente y autobiográfico cuya lectura os recomendamos.

La encuesta permanece accesible en el espacio de intranet GÉNERO Y SALUD.

Equipo Género y Salud

Referencias
1. https://www.un.org/es/observances/ending-violence-against-women