Artículo Género y Salud. Ya hemos dejado atrás la NAVIDAD, sí, en mayúsculas porque no es asunto baladí.

Cada año el mismo azote emocional. Supuestamente con el invierno llega el espíritu navideño, ese que pretende que sonrías mañana y tarde, pero que trae una bomba bajo el brazo: la presión de hacer balance del año. Propósitos no cumplidos, la cuenta atrás para obtener aquello que crees que te dará la felicidad, y acumular fracasos hasta que enero te ofrece una nueva oportunidad, que, a la larga, seguramente, te ponga en la misma situación del año anterior.

Podríamos hablar del 2025 y de los 47 asesinatos oficiales de mujeres por sus parejas, 3 menores en crímenes vicarios, la brecha salarial, la feminización de los cuidados y de la pobreza, webs que mercantilizan mujeres, grandes empresas comerciales vendiendo muñecas con aspecto de bebés como artículos sexuales, grupos en distintas aplicaciones con muchísimos usuarios intercambiando fotografías de sus parejas, compañeras, o familiares para uso y disfrute sin el consentimiento de las fotografiadas, explotación gestacional… y tantísimas otras cosas. Como decía aquel: me quiero bajar del mundo.

Mi lucha navideña se ha centrado en mantener la inocencia de mis hijos ante las disputas sobre la existencia de Mari Domingi. Cada vez que sale el tema de Olentzero y Mari Domingi suelo encontrar la resistencia hacia la existencia de una figura femenina en el folclore. Que si es un invento (como si no lo fuese el otro), que si no había necesidad, que la chifladura ya funcionaba solo con Olentzero… Pues digamos que puede ser empatía, referente, proyección o yo que sé, pero a mi hija y a muchas otras niñas les encanta. Y me cuentan muchas compañeras que se encuentran con esta misma discusión año tras año. Cuando yo discutiría el papel que le ha tocado y la historia que subyace en su creación.

Y en esta realidad lejana de asuntos importantes dejo que mi espíritu optimista se acerque al año nuevo con la misma ingenuidad y esperanza con la que recibí al 2020. Pero pocos días pasaban del 2026 cuando Trump invade Venezuela, haciendo caso omiso del derecho internacional. Su lenguaje es la fuerza y su valía el poder económico y político, el objetivo es obtener un botín. Otros apuntan mayor intención de ocultar las crisis internas o estrategia para esconder su relación con el pedófilo Epstein.

Esta perspectiva mundial me trae al recuerdo una advertencia, la de Simone de Beauvoir: No olvidéis que hará falta solo una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser puestos en duda. Creo que nos acercamos a la crisis de todos ellos. El precio que pagamos las mujeres es la libertad. Nuestros derechos se consiguieron luchando, y así se mantienen, no están consolidados, ni mucho menos.

Deseo que el miedo no se aloje en nuestras vidas y poder tener una próxima feliz navidad.  

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