Mieloma múltiple
Existen muchos efectos adversos derivados de los fármacos quimioterápicos. Afortunadamente, el desarrollo de nuevos medicamentos de quimioterapia ha logrado mejorar la toxicidad de los tratamientos, si bien ninguno de ellos es inocuo.

A continuación, describimos algunos de los efectos adversos más frecuentes y de mayor relevancia. Debe saber que las diferentes quimioterapias producen diferentes efectos secundarios y serán el personal de medicina o de enfermería quien le explicará cuáles debe esperar con el tratamiento que le pauten.

En cualquier caso, aunque es esperable tener algún tipo de evento adverso (generalmente de carácter leve o moderado) debe saber que es improbable tenerlos todos, y mucho menos de manera simultánea.

Algunos tratamientos quimioterápicos pueden producir citopenias. Llamamos citopenias a la disminución por debajo del número normal de los 3 principales componentes de la sangre: los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas.

A la disminución de los glóbulos rojos se le conoce como anemia. La anemia secundaria a la quimioterapia no se puede corregir con alimentación o suplementos. Cuando aparece, clásicamente produce cansancio o fatiga. Si presenta un cansancio extremo, deberá ponerse en contacto con el servicio de hematología. En ocasiones, si la anemia es severa, puede ser necesario transfundir concentrados de hematíes donados.

A la disminución de las plaquetas se le conoce como trombopenia. Las plaquetas son un componente esencial del proceso de hemostasia o coagulación sanguínea, por lo tanto, cuando disminuyen por debajo de lo normal, tendremos mayor facilidad de desarrollar sangrados. Si bien estos suelen ser leves (aparición de hematomas de pequeño tamaño espontáneos o tras mínimo golpe) algunos sangrados podrían ser moderados o incluso graves. Si tiene un sangrado que no cesa, deberá acudir inmediatamente a un servicio de urgencias. En caso de que las plaquetas estén por debajo de lo normal, existe la posibilidad de transfundir plaquetas procedentes de una donación altruista.

A la disminución de los glóbulos blancos se le conoce como leucopenia. La palabra neutropenia hace referencia a la bajada de los neutrófilos, un subtipo de defensa frente a bacterias. Cuando aparece, existe mayor riesgo de desarrollar una infección complicada, más frecuentemente bacteriana o viral, pero también por hongos o parásitos. No podemos transfundir defensas de otra persona, aunque sí que existen medicamentos capaces de estimular la médula para producir más defensas de lo habitual. El personal médico le informará si es necesario administrárselos. Es esencial prestar atención a los signos de infección mientras recibe tratamiento quimioterápico.

Mieloma múltiple

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden reducir el número de glóbulos blancos (defensas) en la sangre. Esto significa que el organismo no puede combatir las infecciones tan bien como de costumbre, por lo que cualquier infección puede llegar a ser grave. Es importante reconocer los signos de infección.

Póngase en contacto con la enfermera Minbizi de la consulta de hematología inmediatamente si tiene:

  • temperatura igual o superior a 38°C
  • sudores, escalofríos o temblores
  • dolor de cabeza intenso o rigidez de nuca
  • dificultad para respirar
  • un desmayo, mareos o taquicardia
  • diarrea o vómitos incontrolados
  • dolor de garganta, tos o resfriado
  • llagas en la boca o una capa blanca en la lengua
  • erupción o enrojecimiento de la piel
  • hinchazón, enrojecimiento o sensibilidad, sobre todo alrededor de una herida, la zona del catéter o el recto
  • orina turbia, dolor o sangre al orinar

Fuera del horario de atención de la enfermera Minbizi o si no puede ponerse en contacto directamente con su personal de medicina o enfermería de referencia, acuda al servicio de urgencias del hospital más cercano para pedir ayuda o llame a Consejo Sanitario (900 20 30 50).

Diga que está en tratamiento contra el cáncer. Una temperatura alta mientras sus glóbulos blancos están bajos se llama neutropenia febril y necesita atención médica urgente.

También puede tener una infección sin tener fiebre. Póngase siempre en contacto con la enfermera Minbizi de la consulta de hematología si se encuentra mal.

La mucositis se produce cuando los tratamientos contra el cáncer dañan las células que recubren el tracto gastrointestinal/digestivo. Esto puede causar dolor, llagas y úlceras en la boca, la garganta y el intestino.

  • La quimioterapia puede causar mucositis en la boca, la garganta y cualquier parte del intestino.
  • La radioterapia sólo causa mucositis en la zona donde se administra el tratamiento.

La estomatitis es la inflamación (hinchazón) de la boca. Puede afectar a cualquier parte de la boca, incluidas las mejillas, las encías, la lengua y los labios.

La mucositis y la estomatitis pueden impedirle comer, beber y dormir correctamente. Las úlceras o llagas de la boca pueden curarse más lentamente de lo normal, lo que significa que hay más posibilidades de que se produzcan infecciones.

Los signos y síntomas de la mucositis y la estomatitis incluyen:

  • Encías brillantes, hinchadas o enrojecidas.
  • Puntos dolorosos, llagas o úlceras en la boca.
  • Sangrado en la boca.
  • Una capa blanca en la lengua o la garganta.
  • Infecciones bucales.
  • Dificultad y dolor al comer, tragar o llevar dentadura postiza.
  • Sensibilidad a los alimentos y bebidas calientes, fríos, salados, picantes o ácidos.

La mucositis y la estomatitis suelen resolverse pasados unos días o incluso semanas tras finalizar el tratamiento, pero pueden tardar más en mejorar si están causadas por la radioterapia.

Si presenta signos de mucositis, póngase en contacto con la Enfermera Minbizi ya que existen tratamientos que pueden mejorar los síntomas.

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden causar neuropatía periférica. La neuropatía periférica se denomina al daño en los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal debido a algunos fármacos quimioterápicos. Típicamente, afecta a manos y pies. Si tiene síntomas de neuropatía periférica, informe al personal de medicina o enfermería de la consulta de hematología / de atención primaria.

Los síntomas dependen de los nervios afectados y de la gravedad del daño. Suelen afectar a manos y pies y pueden producir:

  • dolor y malestar
  • entumecimiento, hormigueo, quemazón o pinchazos
  • sensación de pesadez
  • debilidad muscular
  • sensación de calor o quemazón al tocar algo frío
  • incapacidad para distinguir si algo está frío o caliente
  • dificultad para abrocharse la camisa o coger objetos
  • zumbidos en los oídos o dificultad para oír
  • problemas intestinales, incluido el estreñimiento
  • sensación de mareo o vértigo
  • problemas de equilibrio y marcha

¿Cuándo aparece?

La neuropatía periférica por quimioterapia suele aparecer durante el tratamiento. La neuropatía periférica causada por la radioterapia puede desarrollarse a veces entre meses y varios años después de finalizar el tratamiento.

¿Cuánto dura?

Muchas personas se recuperan de las alteraciones nerviosas con el tiempo (normalmente en unos meses). Sin embargo, algunas personas pueden tardar años en recuperarse una vez finalizado el tratamiento y pueden requerir tratamiento a largo plazo, o incluso no llegar a recuperarse.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la neuropatía periférica depende de la intensidad de la sintomatología. No existe un tratamiento curativo de la neuropatía periférica por lo que, a menudo, el tratamiento se basa en el control sintomático (mediante la administración de analgésicos) y la modificación de la dosis de quimioterapia para evitar que los nervios sigan dañándose.

Las náuseas y los vómitos son un efecto secundario frecuente de algunos tipos de quimioterapia y radioterapia. No todos los fármacos quimioterápicos producen nauseas o vómitos. En caso de que su tratamiento produzca nauseas o vómitos, el personal de medicina le dará medicamentos para prevenirlas y tratarlas (fármacos antieméticos)

Asegúrese de tomar el medicamento contra las náuseas y los vómitos según lo prescrito, aunque no se sienta mal. Es mucho más fácil prevenir las náuseas y los vómitos que detenerlos una vez que empiezan.

Las náuseas y los vómitos suelen producirse en las primeras horas o días después del tratamiento. Algunas personas tienen náuseas y vómitos antes del tratamiento. Esto puede ocurrir porque ya han tenido náuseas y vómitos antes y les preocupa que se repitan.

¿Qué pasa si sigo vomitando a pesar de la medicación?

Al vomitar, se pierde agua o líquidos del cuerpo. Si vomita mucho, puede perder muchos líquidos. Esto se llama deshidratación. En caso de presentar vómitos no controlados con la medicación, deberá acudir al servicio de urgencias hospitalario.

La diarrea consiste en defecar con más frecuencia de lo habitual. Las deposiciones pueden ser blandas o acuosas.

Durante el tratamiento quimioterápico, la diarrea puede estar causada por el propio tratamiento, por determinadas infecciones intestinales, por el uso repetido de antibióticos o problemas propios del intestino.

Si la diarrea es grave, el cuerpo puede perder demasiada agua, llegando a producir deshidratación.

Dependiendo de la causa de la diarrea, puede llegar a requerir algún tratamiento que calme la sintomatología. Deberá ponerse en contacto con el centro hospitalario en caso de:

  • Diarrea incontrolada incluso después de tomar antidiarreicos.
  • Sangre en las deposiciones (caca).
  • Fuertes dolores de estómago e hinchazón.
  • Vómitos repentinos o nuevos.
  • Signos de deshidratación.
  • Temperatura igual o superior a 38 °C.

Puede consultar recomendaciones dietéticas en caso de diarrea en el apartado alimentación/nutrición.

El estreñimiento consiste en tener dificultades para hacer deposición (hacer en menos ocasiones, o de extrema dureza y dificultad).

Las causas de estreñimiento en pacientes que reciben tratamientos quimioterápicos pueden ser:

  • Los propios fármacos quimioterápicos.
  • Determinados analgésicos (derivados de la morfina).
  • Tener una dieta pobre en fibra (no comer suficientes cereales, fruta y verdura).
  • No beber suficiente agua.
  • No moverse o hacer suficiente ejercicio.

Deberá ponerse en contacto con el centro hospitalario en caso de:

  • Presenta dolor abdominal intenso y repentino e hinchazón (abdomen duro e hinchado).
  • Hace más de 3 días que no defeca.
  • Hay sangre en las deposiciones.
  • No puede expulsar gases.

Puede consultar recomendaciones dietéticas en caso de estreñimiento en el apartado alimentación / nutrición.

Algunos tipos de cáncer y sus tratamientos pueden reducir la fertilidad, dificultando la concepción o la reproducción. No todas las personas con cáncer que reciben quimioterapia o radioterapia se verán afectadas.

Para las mujeres, el cáncer hematólogico y su tratamiento pueden afectar a su fertilidad futura al:

  • Reducir el número y la calidad de los óvulos.
  • Disminuir la producción de hormonas sexuales.
  • Modificar su deseo emocional y físico de mantener relaciones sexuales debido a los efectos secundarios del tratamiento (por ejemplo, fatiga o alteración de la imagen corporal).

En el caso de los hombres, el cáncer hematológico y su tratamiento pueden afectar a su fertilidad futura al:

  • Disminuir o detener la producción de esperma.
  • Afectar a la calidad de los espermatozoides.
  • Disminuir la producción de hormonas basadas en la testosterona y reduciendo la libido (deseo sexual).
  • Dañar los conductos que transportan el esperma en el pene y los nervios necesarios para la eyaculación o la erección.

¿Son permanentes los cambios en la fertilidad?

El efecto del tratamiento oncológico sobre la fertilidad puede ser temporal o permanente, dependiendo de:

  • Su edad (la fertilidad disminuye de forma natural con la edad).
  • Si ya tiene problemas de fertilidad.
  • El tipo de cáncer que padezca.
  • El tratamiento o tratamientos que reciba.

¿Qué debo hacer?

La situación, el plan de tratamiento y el diagnóstico de cada persona son diferentes. Antes de empezar el tratamiento, hable con su profesional de referencia de medicina, enfermería o radioterapia sobre si desea tener un hijo o hija en el futuro y analicen conjuntamente:

  • Cómo puede afectar el tratamiento a su fertilidad.
  • Qué opciones de preservación de la fertilidad existen.
El personal de medicina puede remitirle a un especialista en fertilidad.

IMPORTANTE

  • Si le preocupa que su tratamiento contra el cáncer pueda afectar a su capacidad para concebir o reproducirse, debe comentarlo con el personal médico o equipo de tratamiento ANTES de iniciar el tratamiento.
  • Las mujeres pueden quedarse embarazadas durante e inmediatamente después del tratamiento contra el cáncer. Los hombres pueden seguir siendo fértiles durante e inmediatamente después del tratamiento contra el cáncer.
  • Se debe utilizar un método anticonceptivo fiable porque algunos tratamientos contra el cáncer pueden dañar al feto. También pueden dañar el semen.
  • Pregunte al personal de medicina o enfermería qué método anticonceptivo debe utilizar durante el tratamiento.
  • Hable con su profesional médico o enfermero inmediatamente si usted: está embarazada, cree que puede estarlo o se queda embarazada durante el tratamiento.
  • Hable inmediatamente con su profesional médico o enfermero si su pareja ya está embarazada o se queda embarazada durante el tratamiento.

Los cambios de memoria son comunes con el cáncer y los tratamientos contra el cáncer. Se desconoce exactamente cuál es la causa pero está relacionado con el propio diagnóstico de cáncer y el estrés secundario al mismo así como a determinados fármacos o incluso a la propia enfermedad.

Los cambios que puede experimentar incluyen:

  • olvidar cosas como nombres, citas y fechas importantes.
  • problemas de concentración.
  • desorganizarse y tardar más en terminar las cosas.
  • dificultad para encontrar palabras.
  • cambios de humor.
  • dificultad para ordenar las ideas.
  • problemas para entender la información.

¿Cuánto dura?

Los cambios en la memoria suelen ser temporales y mejoran con el tiempo. Algunas personas pueden notar que los cambios en su memoria y en su forma de pensar continuarán una vez finalizado el tratamiento.

¿Hay algún medicamento que pueden ayudar?

Actualmente no se dispone de medicamentos para tratar los cambios de memoria.

¿Qué me puede ayudar en esta situación?

  • Tener a mano un bloc de notas, una agenda o un teléfono para llevar un registro de: citas, fechas y conversaciones importantes, cuándo tomar los medicamentos, síntomas.
  • Pida en su farmacia que organicen sus medicamentos en sistemas de envasado.
  • Programe una alarma para que le recuerde que debe tomar los medicamentos.
  • Guarde las llaves y el teléfono en un lugar habitual.
  • Utilice notas adhesivas para acordarse de las cosas y colóquelas en un lugar visible.
  • Haga listas de lo que tiene que hacer cada día, y haga primero las cosas más importantes.
  • Evite intentar hacer demasiado cada día y céntrese en una cosa cada vez.
  • Descanse lo suficiente y duerma bien por la noche.
  • Mantenga la mente activa haciendo puzzles, crucigramas o juegos de palabras.

La caída del cabello, también conocida como alopecia, puede ser un efecto secundario de algunos tratamientos contra el cáncer.

Los tratamientos contra el cáncer que dañan o eliminan las células cancerosas también pueden afectar a las células normales. Esto incluye los folículos pilosos (donde empieza a crecer cada pelo). Los daños en los folículos pilosos provocan la caída del cabello. También se pueden perder las cejas, pestañas, axilas, pubis, piernas, brazos o pecho.

Hay diferentes tipos de tratamiento que pueden provocar la caída del cabello: quimioterapia, terapias dirigidas o radioterapia (en la zona tratada). Sin embargo, no todos los tratamientos provocan la caída del cabello. Su profesional de medicina o enfermería le informará del riesgo de alopecia en función del tratamiento que vaya a recibir.

¿Cuándo se me caerá el pelo?

La caída del cabello suele comenzar unas 2-3 semanas después del primer tratamiento. Puede ser gradual o caerse en grandes cantidades de repente. A veces, antes de que se caiga el pelo o cuando se cae, la zona empieza a picar, o puede notar hormigueo, sensibilidad o calor.

¿Volverá a crecerme el pelo?

Por lo general, el vello vuelve a crecer una vez finalizado el tratamiento. El pelo puede tardar entre 3 y 12 meses en volver a crecer. Cuando vuelva a crecer, puede ser diferente. Puede ser más suave, rizado o de otro color. Excepcionalmente, el pelo no vuelve a crecer.