(Todo lo que está mal en la publicación del libro “El odio”)

La violencia de género constituye un problema creciente que impacta no solo en la salud física, sino también en la salud mental de las mujeres. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia de género. Sin embargo, existe una infradetección significativa de los casos por parte de profesionales de la salud. Ante esta realidad, cabe preguntarnos si somos plenamente conscientes de la violencia de género que pueden estar viviendo las mujeres que acuden a nuestras consultas médicas por distintos motivos. Además, es crucial reflexionar sobre las repercusiones que esta violencia puede tener en su salud física y mental, así como en la evolución y el tratamiento de su situación. También debemos preguntarnos si esta realidad subyacente influye en el enfoque o tratamiento que brindamos a estas mujeres.

La Organización Mundial de la Salud señala que el sector sanitario desempeña un papel crucial en la atención integral de salud a las mujeres que sufren violencia de género, siendo a menudo el primer punto de contacto para derivarlas a otros servicios de apoyo necesarios.

La victimización primaria se refiere a los daños que una persona sufre de manera directa debido a un delito. Las mujeres víctimas de violencia de género pueden experimentar, además, una victimización secundaria, por ejemplo, cuando las autoridades no brindan el apoyo o asesoramiento adecuado. Un caso claro de revictimización se observa cuando una víctima acude a las autoridades y no recibe la atención necesaria por parte de la policía o del sistema judicial.

Un ejemplo de revictimización lo protagoniza Ruth Ortiz, quien solicitó amparo ante la Fiscalía de Córdoba debido a la inminente publicación de un libro que la colocaba nuevamente en el centro de la historia, reviviendo los atroces hechos que sufrió y sus consecuencias a nivel emocional y mental.

Una vez más, se da voz al maltratador, quien en este libro vuelve a hablar extensamente de su víctima, Ruth Ortiz. El autor, el asesino, reconoce y describe con detalles el asesinato de los menores. Según el periodista Luisgé Martín, su objetivo era tratar de entender la mente de quien fue capaz de matar a sus propios hijos. No obstante, el periodista no se puso en contacto con Ruth Ortiz para conocer su versión.

Este tipo de narrativas perpetúan el discurso de los maltratadores, quienes siguen culpabilizando a la víctima, Ruth Ortiz, por sus actos. Este enfoque, que se presenta como un ejercicio intelectual para entender la mente del asesino, no tiene en cuenta la revictimización de la madre de los menores.

En el artículo titulado El ego de un escritor, publicado en El País el 29 de marzo de 2025, la autora Ana Iris Simón señala de manera crítica que la atención mediática sobre este caso no se debe al contenido del libro, sino a la torpeza del autor, quien escribió sin siquiera informar a Ruth Ortiz, la madre de los menores asesinados.

El mismo 29 de marzo de 2025, la portada de diversos periódicos recogía la noticia de la absolución de un futbolista acusado de agresión sexual, alegando que “la denuncia no es fiable”. La pregunta sigue sin respuesta: ¿Cuándo será considerado fiable el relato de las mujeres? ¿Cuándo será escuchada Ruth Ortiz en este libro?

Ruth Ortiz ha sido una figura clave en la lucha contra la violencia de género en España, promoviendo la inclusión de los menores como víctimas de violencia vicaria, lo que fue finalmente reconocido en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

No podemos permitir que se siga dando voz a los asesinos para que puedan faltar al honor, la intimidad y la imagen de las víctimas, ni para que continúen revictimizándolas. Tal como ha afirmado Ruth Ortiz en los medios, si esta situación no está correctamente regulada, debe hacerse de manera adecuada, y si ya existe una regulación, debe cumplirse de manera efectiva.

Ruth Ortiz ha manifestado que “cuando una mujer pide ayuda, una madre pide ayuda, es porque realmente lo necesita”, y ha expresado su esperanza de que, entre todos, podamos detener cualquier tipo de violencia ejercida contra las mujeres.

El Servicio de Atención a Víctimas de Andalucía (SAVA) presentó previamente un escrito ante la Fiscalía solicitando “ayuda, auxilio y amparo”, en el que considera ilegal la publicación del libro en cuestión, basándose en la Ley de Protección Civil del Derecho al Honor, la Intimidad Personal y Familiar y la Propia Imagen, así como en la Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia.

La madre de Ruth y José denunció que conoció los detalles del libro, incluida la confesión del crimen, a través de los medios de comunicación, lo cual le ha causado “un tremendo dolor y nuevos daños psicológicos”. Nuevamente, se expone públicamente la vida y el asesinato de sus hijos con detalles y comentarios que ni siquiera se mencionan en la sentencia judicial.

Esto es revictimización. Ya basta.

No podemos retroceder en la lucha contra la violencia de género. Aún queda mucho por avanzar, y desde el ámbito sanitario debemos contribuir a realizar una detección y atención adecuada para todas las víctimas.

Artículo Equipo Género y Salud

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