El pasado 25 N la Comisión de Igualdad de nuestra OSI organizó la jornada “El silencio que te atraviesa”. Fueron protagonistas las ponentes, mujeres supervivientes de violencia. Nos impactaron por su generosidad y su valor para acudir a un foro, como el salón de actos del Hospital Universitario Cruces, y relatar sus historias de violencia, ese “silencio que les atravesó” durante años, un silencio hecho de miedo, culpa y vergüenza. Un silencio que les mantenía aisladas en su sufrimiento, aunque parte de su entorno lo percibiera. Cada una de las tres participantes encontró el apoyo en las asociaciones, grupos de comprensión entre víctimas donde compartir experiencias sin juicios. Una atmósfera que echaron en falta en otros ámbitos de atención profesional, como el sanitario o el judicial.

Carmen Escudero García, Presidenta de la asociación Garaitza, sufrió abusos sexuales y maltrato los primeros 18 años de su vida y, cuando pudo plantear su problema, no encontró escucha ni ayuda. Este vacío le llevó a formarse y encauzar su vida profesional fundando la asociación Garaitza, que trata a personas adultas que fueron víctimas en la infancia y adolescencia. “Visibilizando lo invisible”, como tituló su intervención.

Marga Aguilar Rando y Ana María Presas, de Bizitu Elkartea, (asociación de mujeres contra la violencia machista) explicaron la importancia de la asociación, encontrarse con mujeres con vivencias similares “que se comprendían con la mirada”, en un espacio seguro, que les ayudó a romper su silencio. Marga expresó que las víctimas callan, “no van por un moratón al médico, no lo cuentan”, “su doctora, como era la de toda la vida, supo lo que le pasaba, pero sólo le dio pastillas y le mandó al psiquiatra”. Ana relató que el apoyo en Bizitu fue determinante para soportar el proceso judicial, largo, doloroso y re victimizador. Ambas mujeres tienen formación en mentoría y participan activamente en el trabajo de Bizitu Elkartea.

Como resumen de la jornada, se podría decir que fue un baño de realidad, una llamada de atención para la escucha. Testimonios que sobrecogían por la violencia padecida en silencio, y su fortaleza para salir de ella y superar secuelas. Y el papel fundamental de las asociaciones, de atmósferas de confianza y comprensión. Y la experiencia de generosidad  de las tres mujeres, Carmen, Marga y Ana, ayudando a otras víctimas.

Como enseñanza de la Jornada, debemos revisar cómo es la atención sanitaria a las víctimas de violencia machista. Disponemos de protocolos sólidos como base, aseguremos la formación  de profesionales de Osakidetza para acompañar a las víctimas en la atención a sus necesidades, escucha, seguimiento y  oferta adecuada de los recursos disponibles. Formación y recursos por el compromiso de la calidad asistencial de las consecuencias de la violencia machista, un problema de salud pública.

ARTÍCULO GÉNERO Y SALUD DICIEMBRE 2024

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