El programa «Mi calidad de vida», desarrollado por la OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces, ha sido seleccionado entre los tres finalistas del III Premio Salud Digital Basada en Valor entre más de 30 candidaturas de todo el Estado

Desde 2019, más de 1.200 pacientes se han incorporado a este programa, que integra en la historia clínica electrónica información sobre calidad de vida, dolor o bienestar emocional para personalizar la atención

La iniciativa refleja el compromiso recogido en el Pacto Vasco de Salud de avanzar hacia modelos asistenciales más participativos, personalizados y apoyados en la transformación digital

La OSI Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces de Osakidetza ha sido reconocida como finalista del III Premio Salud Digital Basada en Valor (SDBV) 2026 gracias al programa «Mi calidad de vida», desarrollado en el Hospital Universitario Cruces para incorporar de forma estructurada la experiencia y la calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama a la práctica clínica habitual. El reconocimiento distingue proyectos capaces de demostrar que la transformación digital en salud mejora los resultados que realmente importan a pacientes, profesionales y sistema sanitario.

La iniciativa ha sido seleccionada entre los tres proyectos finalistas de una convocatoria a la que se han presentado más de 30 candidaturas procedentes de organizaciones sanitarias, sociosanitarias, tecnológicas, académicas y de investigación de todo el Estado. El jurado ha destacado un modelo innovador que, más allá de la recogida de información, ha convertido los resultados reportados por las propias pacientes en una herramienta de apoyo a la toma de decisiones clínicas y de transformación de la atención sanitaria.

El Hospital Universitario Cruces, que atiende alrededor de 400 nuevos casos de cáncer de mama cada año a través de su Unidad Multidisciplinar de Patología Mamaria, puso en marcha esta iniciativa con el objetivo de incorporar de forma sistemática la perspectiva de las pacientes a la evaluación clínica y avanzar hacia un modelo de atención más personalizado y centrado en las personas.

Más de 1.200 pacientes y una atención más personalizada

Desde su implantación en 2019, más de 1.200 mujeres con cáncer de mama se han incorporado al programa, generando una de las bases de datos longitudinales de resultados reportados por pacientes (PROMs) más amplias del Estado. A través de cuestionarios integrados en la historia clínica electrónica y accesibles mediante los entornos digitales corporativos, las pacientes aportan información sobre aspectos como el dolor, la fatiga, la imagen corporal, la salud sexual, el bienestar emocional o la calidad de vida.

Esta información se incorpora automáticamente a la historia clínica y puede ser consultada por los distintos profesionales implicados en el proceso asistencial, permitiendo una visión más completa de la evolución de cada paciente y favoreciendo una atención más personalizada. Asimismo, mediante metodologías como el Design Thinking, el programa ha analizado la experiencia de las pacientes a lo largo de todo el proceso asistencial para identificar áreas de mejora e impulsar cambios organizativos y asistenciales.

De medir la calidad de vida a transformar la atención

La integración de los resultados reportados por las pacientes (PROMs) ha permitido transformar no solo la atención individual, sino también la organización de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital Universitario Cruces.

El análisis sistemático de la información aportada por las propias pacientes ha facilitado la identificación de necesidades no cubiertas y ha impulsado cambios concretos en la práctica clínica y en la organización asistencial. Entre ellos, destaca la puesta en marcha de un programa de cirugía oncoplástica que incorpora la evaluación de los resultados estéticos desde la perspectiva de las pacientes, así como la introducción de semillas para el marcaje prequirúrgico de lesiones no palpables, una técnica que permite realizar intervenciones más precisas y menos invasivas.

La iniciativa también ha favorecido el desarrollo de nuevos proyectos innovadores, como la creación de prótesis personalizadas mediante impresión 3D en colaboración con el Instituto de Investigación Sanitaria BioBizkaia, y la constitución de un comité multidisciplinar específico, con participación de profesionales de Radiología y Cirugía Plástica, orientado a la evaluación sistemática de los resultados cosméticos obtenidos tras el tratamiento.

Asimismo, el programa ha reforzado el papel de la enfermera gestora de casos como figura clave en la coordinación asistencial y el acompañamiento de las pacientes a lo largo de todo el proceso, al tiempo que ha impulsado nuevas actuaciones dirigidas a mejorar su bienestar y calidad de vida, como talleres de cuidado de la piel desarrollados junto a la Fundación Stanpa y programas de apoyo psicológico grupal coordinados con el Servicio de Psiquiatría.

La información recogida a través de los PROMs se ha incorporado de manera sistemática a las consultas, favoreciendo una toma de decisiones compartida basada en información estructurada sobre calidad de vida y una mayor participación de las pacientes en la planificación terapéutica, especialmente en ámbitos como la cirugía reconstructiva.

En conjunto, estos avances demuestran que la integración de los resultados reportados por las pacientes no solo permite medir la calidad asistencial, sino que se ha consolidado como una auténtica herramienta de transformación organizativa, orientando la atención hacia un modelo basado en valor y centrado en las necesidades reales de las personas.

Una atención basada en valor y centrada en las personas

La incorporación sistemática de los resultados reportados por las pacientes (PROMs) a la práctica clínica ha permitido avanzar hacia una atención más personalizada, participativa y orientada a los resultados que realmente importan a las personas. La información aportada por las propias mujeres complementa los indicadores clínicos tradicionales y favorece una toma de decisiones compartida sobre el tratamiento y el seguimiento de la enfermedad.

Este enfoque conecta directamente con varias de las prioridades recogidas en el Pacto Vasco de Salud, entre ellas el impulso de modelos asistenciales centrados en las personas, la participación activa de pacientes en los procesos de atención y el uso de la innovación y la transformación digital como herramientas para mejorar los resultados en salud.

La selección como finalista del III Premio Salud Digital Basada en Valor reconoce el compromiso de Osakidetza y del Hospital Universitario Cruces con una asistencia sanitaria basada en valor, que incorpora de forma sistemática la experiencia y la calidad de vida de las pacientes para seguir avanzando hacia una atención más cercana, personalizada y humanizada.

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