25 de Noviembre. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las mujeres

Symposium presentado en el Congreso Nacional de Psiquiatría en Valencia 28 de octubre de 2021 por Marga Sáenz Herrero

En esta situación de “estado de alarma” del pasado año y el confinamiento y medidas restrictivas, motivada por la pandemia de la Covid-19, con las dificultades que se han añadido con el aislamiento en los hogares y del cierre de muchos servicios, se ha hecho una realidad el que hayan aumentado los casos de violencia de género y de la intensidad de la misma con consecuencias para la Salud Mental de las mujeres así como repercusión en la Salud Mental de menores.

La ONU aseguró que ya objetivaron cómo en China, Corea, Italia y Francia aumentó la violencia en el ámbito del hogar durante el confinamiento. Se han tenido que enfrentar a una situación sin precedentes en la que el sentimiento de soledad y la incertidumbre sobre su salud ha llevado a problemas de Salud Mental. La violencia contra las mujeres y la violencia hacia menores, abuso/ agresión sexual y maltrato han permanecido ocultos en esta crisis. En este momento estamos viendo un incremento de casos en adolescentes con un aumento de intentos suicidas y de trastornos de conducta alimentaria en población infantojuvenil. Y, por otro lado, están aumentado los casos de violencia de género tanto a las mujeres, como a menores a cargo, que en muchos casos han derivado en un alto impacto sobre su salud física y mental.

Por ello, planteamos realizar un symposium en el último Congreso Nacional de Psiquiatría. Para ello contamos con la presencia de la Magistrada Victoria Rosell, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, la Directora, psicoterapeuta y supervisora clínica del Roberto Clemente Center de Nueva York (especialista en migración y problemas de madres traslacionales) y la Jefa Clínica de Psiquiatría Infantojuvenil del Hospital Marqués de Valdecilla, para darnos diferentes ópticas (Políticas sanitarias con perspectiva de género, situación de mujeres víctimas de violencia y la pandemia de Salud Mental que estamos objetivando en menores) y que permita realizar una valoración de las mejores opciones de intervención.

En relación con los datos de la macroencuesta, Victoria Rosell nos aportó datos de la realizada en 2019. La violencia de género tiene profundas repercusiones en la salud mental de las mujeres afectadas y además estas repercusiones perduran en el tiempo. Esto afecta no sólo a las mujeres que la sufren y su entorno cercano, sino que tiene un enorme coste a nivel social y económico para el conjunto de la sociedad.

Existen múltiples investigaciones nacionales e internacionales que han demostrado que sufrir violencia en la pareja o violencia sexual fuera de la pareja, aumenta el riesgo de tener ansiedad, depresión, trastorno por estrés post-traumático, o pensamientos o intentos de suicidio. Además, no solo la violencia física o sexual producen estas consecuencias en la salud mental, sino que también es relevante el impacto de la violencia psicológica. Debido al gran número de mujeres afectadas y a sus consecuencias sobre la salud física y mental a corto, medio y largo plazo, la violencia de género es considerada por la OMS como un grave problema de salud pública a nivel mundial contra el que los Estados tienen el deber de actuar.

Del total de mujeres de 16 o más años residentes en España, el 32,4% (6.605.825 mujeres) ha sufrido al menos un tipo de violencia de la pareja actual o de parejas pasadas en algún momento de su vida (física, sexual, psicológica emocional o de control, o económica). El 10,8% (2.197.691 mujeres) ha sufrido violencia de alguna pareja actual o pasada en los últimos 12 meses. Del total de mujeres de 16 o más años residentes en España, el 14,2% (2.905.489 mujeres) ha sufrido violencia física y/o sexual de alguna pareja, actual o pasada, en algún momento de su vida. El 1,8% (374.175 mujeres) ha sufrido violencia física y/o sexual de alguna pareja, actual o pasada, en los últimos 12 meses.

Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019: Del total de mujeres de 16 o más años residentes en España, el 6,5% (1.322.052 mujeres) han sufrido violencia sexual en algún momento de sus vidas de alguna persona con la que no mantienen ni han mantenido una relación de pareja, y el 0,5% (103.487) en los últimos 12 meses. Un 3,4% (703.925 mujeres) del total de mujeres de 16 o más años han sufrido violencia sexual en la infancia (antes de cumplir los 15 años de edad). Un 2,2% (453.371 mujeres) del total de mujeres de 16 o más años residentes en España han sido violadas alguna vez en su vida por alguien con quien no mantienen ni han mantenido una relación de pareja.

La violencia de género tiene consecuencias en la salud de las mujeres afectadas que perduran en el tiempo y esto hace que asistan con mayor frecuencia a diversos servicios de atención sanitaria, aunque los episodios de violencia hayan sucedido en el pasado. Así, por ejemplo, según la Macroencuesta 2019: El 41,9% de las mujeres que han sufrido violencia física o sexual a lo largo de la vida, de alguna pareja, y el 36,6% de las que han sufrido cualquier tipo de violencia en la pareja a lo largo de la vida afirman haber utilizado algún servicio de urgencias por algún problema o enfermedad suyo en los 12 meses previos a las entrevistas, frente al 25,8% de las que nunca han sufrido violencia en la pareja. De la misma manera, el 20,9% de las mujeres que han sufrido violencia física o sexual a lo largo de la vida, de alguna pareja, y el 17,5% de las que han sufrido cualquier tipo de violencia en la pareja a lo largo de la vida han visitado para ellas mismas a un/a psicólogo/a, psicoterapeuta o psiquiatra en los 12 meses previos a las entrevistas, frente al 7,1% de las que nunca han sufrido violencia en la pareja.

Es necesario formar a las y los profesionales para que sean capaces tanto de detectar la violencia como de actuar de forma adecuada cuando se encuentren con mujeres víctimas de la misma. La falta de formación y de instrumentos de cribado adecuados provoca que a menudo la profesión sanitaria no detecte la violencia de género, con las consecuencias que esto tiene en la salud de las mujeres afectadas. Por eso, la formación en violencia de género debería ser universal y obligatoria entre el colectivo sanitario, y debería abarcar todos los tipos de violencia existentes y no sólo la física o sexual, para facilitar su detección en las consultas médicas.

Una encuesta realizada por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género en el año 2015 a profesionales de atención primaria, mostró que la formación en violencia de género mejora la detección de estas situaciones. También son necesarias buenas herramientas de cribado y que en los servicios de salud, a quienes suelen llegar en primer lugar las mujeres que sufren violencia, como pueden ser quienes trabajan en Atención Primaria, tengan información adecuada para derivar a estas mujeres a servicios especializados.

Artículo Equipo Género y Salud