Los niños y niñas que se acercan a Radioterapia para recibir su tratamiento cuentan con la posibilidad de que su máscara se pinte con la figura de su personaje favorito. Gracias a la habilidad y los pinceles del Dr. Francisco Casquero, reciben un regalo inesperado que les alegra y mejora su experiencia con la radioterapia.

Las máscaras son, en realidad, sistemas de inmovilización para el tratamiento de pacientes con diferentes tipos de lesiones tumorales en cuello y cabeza, básicamente. Gracias a ellas, se asegura tener precisión en el tratamiento. Su realización es sencilla: se trata de un termoplástico, que se calienta en un horno o en agua caliente a 73 grados, se saca e inmediatamente baja la temperatura adquiriendo elasticidad, se le coloca al paciente y se le realiza una máscara a su medida. Tiene que estar perfecta para realizar su función de inmovilización. La máscara tiene un sistema de anclaje sobre la mesa. Con la misma máscara se hace el tac de planificación para conocer las zonas donde se ha de aplicar la radiación.

“A los niños les preguntan las técnicas de radioterapia sobre el personaje que quieren. Suelen ser Batman, Spiderman, la Patrulla Canina, Frozen etc.”, comenta el Dr. Casquero. Las va pintando poco a poco, de manera que cada día que vienen a tratamiento (normalmente, entre 15 y 20 sesiones) van viendo cómo va teniendo más detalles de su personaje hasta quedar completamente acabada. Como premio final a su valor, se la llevan a casa al terminar el tratamiento.

Mejorar la experiencia del paciente contribuye a su estado de ánimo, sin duda y, en este caso, el éxito está asegurado: “Están supercontentos, y a veces se desvía su atención del tratamiento. En general, en los tratamientos de radioterapia, están tranquilos ya que aquí no hay que pincharles, ni sacarles sangre, es un tratamiento que se tolera muy bien, no tiene ningún efecto inmediato, no tienen nauseas, etc.”, comenta el Dr. Casquero.