14 DE MARZO. DÍA MUNDIAL DE LA ENDOMETRIOSIS.
La Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Cruces, con más de 20 años de experiencia, es una de las unidades con mayor actividad y recorrido de Osakidetza. Cada año atiende alrededor de 2.000 consultas hospitalarias, realiza unas 1.500 ecografías de alta resolución y en torno a 250 primeras visitas.
Osakidetza quiere lanzar un mensaje claro a las mujeres: el dolor menstrual incapacitante no debe normalizarse, debe consultarse con el personal sanitario y su reconocimiento temprano es clave para iniciar antes el tratamiento y mejorar la calidad de vida.
En 2025, Osakidetza atendió 4.660 casos de endometriosis en Euskadi -Bizkaia 2.962, Gipuzkoa 922 y Álava 776- y se detectaron 348 nuevos, la mayoría mujeres entre 18 y 45 años.
La endometriosis es una enfermedad crónica e inflamatoria que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad fértil y puede causar dolor intenso e infertilidad.
Osakidetza va a reforzar la atención a las mujeres con endometriosis con casos complejos en la Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Cruces que, a partir de ahora, será la unidad de referencia para toda Euskadi en estos casos que afectan de manera importante a la calidad de vida de las mujeres y necesitan de un equipo multidisciplinar. La Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Cruces, con más de 20 años de trayectoria, acumula la mayor experiencia y recorrido asistencial en este ámbito dentro de Osakidetza. Atiende cada año alrededor de 2.000 consultas hospitalarias, a las que se suman aproximadamente 1.500 exploraciones ecográficas de alta resolución, y realiza en torno a 250 primeras visitas.
“Gracias a la divulgación, a la actualización del conocimiento y al trabajo conjunto con asociaciones, la enfermedad es cada vez más visible y vemos más consultas”, señala Santiago Díez. Osakidetza reconoce el papel fundamental de asociaciones como EndoEuskadi, cuya labor en divulgación, acompañamiento y sensibilización contribuye a reducir el estigma, mejorar la información disponible y facilitar que más mujeres consulten antes y conozcan las opciones de atención.
En los casos más complejos o cuando la enfermedad afecta de forma significativa a la calidad de vida, la Unidad cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios. Está integrado por especialistas en ginecología —con experiencia en cirugía pélvica, reproducción asistida y ecografía de alta resolución—, así como profesionales de radiología, anestesia‑dolor, cirugía general, urología, rehabilitación, salud mental y enfermería especializada en endometriosis y suelo pélvico. Esta composición permite realizar una valoración clínica completa y adaptada a las necesidades de cada paciente.
El hospital realiza más de 100 cirugías por endometriosis al año, la gran mayoría mediante técnicas de cirugía mínimamente invasiva. Cerca del 80% corresponden a casos de endometriosis profunda que requieren la participación conjunta de ginecología, cirugía general y/o urología. Este volumen quirúrgico, unido a la larga trayectoria de la unidad y a la diversidad de su equipo profesional, refleja la capacidad del centro para abordar los casos más complejos con un enfoque adaptado a cada paciente.
Con motivo del Día Mundial de la Endometriosis, mañana 14 de marzo, Osakidetza quiere lanzar un mensaje claro a las mujeres: el dolor menstrual que impide hacer vida normal no es algo “normal” y debe consultarse con el personal sanitario. Osakidetza recuerda que la sensibilización y el reconocimiento temprano de los síntomas permiten iniciar antes el tratamiento y mejorar la calidad de vida. Desde los centros de salud, las mujeres pueden consultar con su médico o matrona ante dolor menstrual incapacitante u otros síntomas persistentes, y ser derivadas a ginecología para un estudio más detallado.
La endometriosis es una enfermedad crónica e inflamatoria que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad fértil y cuya expresión clínica puede variar desde molestias leves hasta dolor pélvico severo o dificultades para conseguir un embarazo. Puede afectar a estructuras como el intestino, la vejiga o los uréteres, y requerir intervenciones complejas que implican a especialistas en ginecología, cirugía general y urología. Aunque es una patología frecuente, su diagnóstico suele retrasarse debido tanto a la normalización del dolor menstrual como a la diversidad de sus síntomas, de ahí la importancia de reconocer señales de alerta y consultar ante síntomas persistentes.
“El dolor menstrual incapacitante, que afecta a la calidad de vida, no es normal y debe ser estudiado”, subraya Santiago Díez, ginecólogo de Osakidetza y responsable de la Unidad de Endometriosis del Hospital Universitario Cruces. “Conocer mejor la enfermedad es clave para llegar antes al diagnóstico.” El profesional advierte además que, a nivel poblacional, las cifras reales de afectación están muy infraestimadas: “No disponemos de registros fiables en todo el territorio, pero, sobre una estimación de 100.000 mujeres con endometriosis en Euskadi, probablemente estén diagnosticadas solo un 20–25% de ellas”.
Durante 2025, Osakidetza atendió 4.660 casos de endometriosis, con mayor número en Bizkaia (2.962), seguida de Gipuzkoa (922) y Álava (776). Ese mismo año se detectaron 348 nuevos casos: 29 en Álava, 263 en Bizkaia y 56 en Gipuzkoa. Tanto en los casos atendidos como en los nuevos casos registrados, la mayoría correspondió a mujeres de entre 18 y 45 años, que constituyen el grupo de mayor impacto de la enfermedad.
Diagnóstico, tratamiento y manejo clínico
La identificación de la endometriosis se basa en una exploración clínica experta y en pruebas de imagen como la ecografía transvaginal de alta resolución o la resonancia magnética. En algunos casos puede ser necesaria una laparoscopia, pero no siempre hace falta para comenzar el tratamiento. La mayoría de las mujeres mejora con medicación para el dolor y tratamiento hormonal, y solo alrededor del 20% requiere cirugía.
Además del tratamiento médico o quirúrgico, Osakidetza promueve un abordaje integral que puede incluir fisioterapia de suelo pélvico, manejo avanzado del dolor, apoyo psicológico, educación en neurociencia del dolor y recomendaciones de hábitos saludables. Este enfoque multimodal se adapta al impacto global de la enfermedad, que puede afectar a la vida personal, familiar, académica y laboral.



