Levantar la mano con la palma hacia fuera, meter el pulgar dentro y cerrarlo con los otros cuatro dedos formando un puño. (Artículo Equipo Género y Salud)
Un movimiento sencillo, silencioso, pero dotado de gran significado y mensaje que ha constituido la diferencia entre el peligro y auxilio recientemente para una chica joven, víctima de una agresión sexual en las fiestas patronales de Burgos que logró zafarse de su agresor y refugiarse en el hospital universitario. Una vez allí, realizó el gesto internacional de ayuda contra la violencia machista (Signal for help) donde una enfermera lo reconoció, acompañó a la chica a un espacio seguro y dio aviso a las autoridades competentes que detuvieron al agresor.
El origen de esta señal se remonta a 2020, durante la pandemia por el covid-19 y fue lanzada por la Canadian Women’s Foundation como respuesta al aumento de violencia machista derivado del confinamiento. En ese momento las redes sociales estaban en auge como única vía de socialización, por ello, principalmente se pensó para mujeres que se encontraban frente a una cámara ya fuese en directo o videollamada. Gracias a diferentes campañas lanzadas desde 2020 para extender el gesto, más de 40 países y 200 organizaciones colectivas lo han adoptado y compartido. Entidades como Amnistía Internacional y diversos observatorios contra la violencia de género lo han promocionado y recomendado como buena práctica y de esta manera se ha conseguido que determinados casos de violencia machista hayan sido evitados o interceptados.
Así como la joven en Burgos realizó el gesto este mes de junio, existen otros casos en España en el que mujeres han recurrido a ese mismo movimiento para solicitar ayuda (hace unos meses en Girona una mujer que iba con la pareja y dos menores en un coche realizó el gesto desde el asiento de copiloto que fue interpretado por los Mossos d’Esquadra; otra mujer en Barcelona en una consulta médica donde iba acompañada por el agresor y fue interpretado por personal sanitario; en Cáceres en un control policial otra mujer que iba en el vehículo de copiloto también,…). En todos estos casos intervinieron las autoridades que detuvieron a los agresores tras tomar declaración de las víctimas. Y en todos ellos, la difusión por parte de los cuerpos de seguridad de la señal de socorro fue vital para ampliar su reconocimiento.
La señal ha salvado vidas y ha permitido detenciones, si bien su efectividad depende de dos factores: en primer lugar que la víctima la conozca y, en segundo, que quien la vea también conozca su significado. De ahí, la insistencia de colectivos feministas sobre la necesidad de difundirla ampliamente, especialmente en entornos rurales donde en muchos casos las mujeres se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad, pero también en los centros psicosociales, educativos, policiales y sanitarios. Desde aquí nuestra contribución para la difusión por este medio y sobre todo en esta época de verano que constituye el periodo de mayor riesgo para las mujeres que viven situaciones de violencia. Los meses de junio, julio y agosto concentran cerca del 30% de todos los crímenes desde que existen registros, en 2003. El periodo de vacaciones constituye un momento en el que existe mayor convivencia en las parejas y en el que las mujeres disponen de mayor autonomía y libertad porque toman más decisiones sobre las actividades, viajes o personas con las que ocupan su tiempo. Esto colisiona con la naturaleza machista del agresor: la pérdida de control y, por ende, querer recuperarlo. Y en ocasiones, a toda costa.
Es importante señalar que dicho gesto expresa una manifestación de violencia machista lo cual no debe suponer directamente la llamada a las fuerzas del orden público para denunciar, sino en ofrecer un espacio seguro a la víctima donde pueda exponer su relato y decisión de denunciar o no.
Desde el mes de abril hasta ahora, 14 hombres en España han perpetrado los asesinatos de 14 mujeres, dos niñas y un niño de los que eran padres, todavía parejas de sus madres, de las que se encontraban en fase de separación o ya viviendo cada cual por su lado.
Queremos hacer hincapié, dados los acontecimientos de auge y ataque xenófobos y racistas que estamos viviendo en el momento actual, en que el 71% de esos hombres que han asesinado desde abril a sus parejas y en algunos casos a sus hijos e hijas, eran españoles, y también el 57% de las víctimas, según datos aportados por el Ministerio de Igualdad. La violencia machista no viene de fuera ni queda reducida a estratos sociales específicos, la violencia machista es un fenómeno transversal que está presente y atraviesa absolutamente todas las capas de la sociedad y no entiende de raza, edad, nivel educativo, económico o cultural.
En el momento en el que estamos redactando este texto escuchamos la noticia desde Canarias en la que un hombre de 20 años ha intentado quemar a su novia de 17, la cual se encuentra en estado crítico por las quemaduras y va a ser trasladada a la unidad de quemados de Sevilla. En lo que va de año, 22 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en el estado. Desde que arrancó la estadística global en 2003, 1316 mujeres. Y son tres los niños y niñas asesinadas este año por sus padres o las parejas de sus madres, 65 desde que se contabilizan, en 2013.
El Signal for help no es más que un gesto, pero conocerlo e identificarlo puede suponer salvar nuestra vida o la de otra víctima. Escuchemos y ayudemos a poner voz a este grito silencioso. Nos queremos vivas, libres y sin miedo.
Servicio telefónico de atención a la víctima 24h: 900840111
Teléfono emergencias: 112


