Estando en el contexto de crisis, desde la Subdirección de Innovación también empezamos a pensar cómo podríamos poner nuestros esfuerzos, experiencia y contactos, a disposición de la búsqueda de soluciones.

En la Unidad de Innovación contamos con un largo recorrido en Impresión 3D, somos referentes a nivel estatal lo que hace que estemos muy conectados con empresas del ámbito de la fabricación aditiva y con Hospitales de Osakidetza y del estado. De hecho, desde OSIEEC/IISBCB lideramos un Grupo dentro de ITEMAS de eHealth. Empresas de impresión de producto sanitario (MIZAR) y de impresoras también. Y en este círculo ya se estaba empezando a activar un movimiento.

En paralelo como se ha visto en la prensa, alrededor de la comunidad MAKER (COVID Euskadi) (21/03/2020) ha habido un movimiento solidario de personas que desde sus casas imprimen los protectores (mascaras). Además de los MAKERS han surgido, desde la solidaridad multitud de iniciativas con un gran espíritu de ayuda.

Nosotros siempre hemos pensado que la impresión 3D es una tecnología que tiene especial sentido para personalización y/o para diseñar prototipos a validar que sirvan para una posterior producción en serie. Es decir, que entendíamos que debíamos pasar de la impresión casera a la fabricación en tiradas largas, industrializando el proceso. En definitiva, creíamos que lo óptimo era llegar a hacer un molde para fabricación por inyección de plástico.

También nos parecía importante llegar a tener un único dispositivo, validado por los profesionales y contrastado tanto por Medicina Preventiva como por Salud Laboral. Llegar a una fabricación estandarizada y con unas garantías de calidad, incluso en estos momentos de crisis con mayor razón. En épocas de crisis agudas hay pasos intermedios que creemos necesarios, y esta labor ha sido espectacular. Los MAKERS han logrado movilizar y generar prototipos que nos han ayudado a agilizar todo el proceso. Además de esta Comunidad ha participado TKNIKA y BIOEF, que en paralelo estaban ya validando un prototipo en impresión 3D con profesionales del Hospital e Urduliz.

En esta reflexión, pensamos que teniendo empresas de automoción tan potentes en Euskadi no podría ser tan difícil contactar o dar con una que quisiera sumarse al carro. Ya estábamos percibiendo el apoyo general de la sociedad con todos los mensajes y aplausos.

Desde la OSIEEC tenemos muchos contactos con otros sectores totalmente diferentes de la salud. Nuestra estrategia de RSC y sobre todo nuestra estrategia de innovación siempre nos ha enfocado a avanzar en la cocreación y en la generación de conexiones improbables, que nos ayuden a avanzar en nuestra estrategia de transformación. Lo que no sabíamos era que esta estrategia nos iba a favorecer tanto en este momento de “transformación radical o emergencia radical”. Una de las conexiones improbables de innovación ha sido clave en este momento. Es el caso de MAIER.

Nosotros colaboramos con MAIER en su momento, para el Proyecto de un diseño de carcasas para la medicación en OncoPediatría. MAIER como Sociedad cooperativa del grupo MCC tienen un sólido enfoque social, y suele dedicar parte de su actividad a proyectos solidarios.

El domingo 22 de marzo, a las 12 de la mañana, aprovechando esta relación que nos unía contactamos con ellos. Les invitamos a pensar con nosotros y a valorar la posibilidad de que quisieran unirse y trabajar en equipo.

En menos de media hora ya teníamos una respuesta afirmativa y entusiasta de MAIER. A las 22h ya tenían planificado todo el proceso, el aprovisionamiento de material, la organización para el diseño y para la producción, de manera totalmente altruista y desinteresada. Espectacular, la respuesta y el espíritu de equipo de esta cooperativa que solo ha tenido palabras de aliento y apoyo a los/as profesionales Osakidetza.

De manera que MAIER trabajaba ya sobre un prototipo muy avanzado, sobre el cual incluir algunos matices y sobre todo poder hacer el molde para su fabricación. En el proyecto además se sumó la empresa Walter Pack Group, también del sector de automoción, y Transportes Carmelo de Gernika que aporta la distribución de las viseras a los almacenes de Osakidetza.

Desde el lunes se ha estado trabajando en ajustar detalles del proceso de fabricación, pruebas de los materiales conjunta, con la colaboración de Salud Laboral (Iñaki Galindez), Medicina Preventiva (Margarita Viciola), Subdirección de Enfermería (Verónica Ruíz), Subdirección Económica (Teresa Acaiturri), IIS Biocruces Bizkaia (Eunate Arana Coordinadora Científica de Proyectos), Unidad de Innovación de la OSIEEC/ IIS Biocruces Bizkaia (Rubén García) así como la Subdirección de Innovación y Calidad (Inés Gallego). Y por supuesto con el equipo formado con BIOEF, MAIER, TKNIKA, COVID Euskadi, Walter Pack Group y Transportes Carmelo.

El sábado 28 de marzo recibíamos las primeras viseras, un trabajo en tiempo record, en menos de una semana, diferentes agentes de la sociedad vasca se ponían de acuerdo para construir una línea de producción. Un ejemplo de cooperación entre Salud, Educación y el tejido industrial vasco, que ha sido capaz de adaptarse y dar respuesta a una necesidad inmediata del sistema de salud.
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