El deseo forma parte de la naturaleza humana. Está en el origen de la superación personal, es una pulsión de vida, una fuerza inspiradora que nos lleva a la creatividad. Por segundo año, el árbol de los deseos ha servido para que las personas que lo han deseado hayan realizado su deseo y lo hayan colgado de sus ramas. En total, casi 9.400 deseos que esperamos se cumplan.

En las hojas que durante las navidades le han brotado estaban escritos los deseos de niños y niñas, adultos, deseos escritos en castellano, euskera, idiomas que antes nos eran lejanos y ahora están entre nosotros (de países del Este de Europa, árabe, chino, etc.). A través de ellos, se han vertido deseos sobre la recuperación de la  salud propia, de algún familiar y de todo el que estuviera enfermo, han sido, por mucho, los más numerosos. También ha habido lugar para las emociones abiertas, donde se han encontrado las clásicas felicidad, paz y amor para todos. También las hojas han expresado un deseo concreto a encontrar trabajo o mejorar sus condiciones laborales, para sí mismo o algún familiar. Por último, como el año anterior, muchas hojas del árbol han recordado el trato que han recibido los pacientes en el hospital y han mostrado su agradecimiento para los profesionales.

El Árbol de los Deseos ha sido realizado por los carpinteros del hospital y ha estado colocado desde el 19 de diciembre hasta el 2 de enero en el hospital y en los centros de salud de Buenavista, Castaños, Mamariga y Zalla . A través de sus hojas, las personas que lo han utilizado han podido exteriorizar lo que deseaban. Esa era su misión. Ahora, esos deseos habitarán en el corazón del hospital y le ayudarán a ser cada día un poco mejor

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