El día 25 de noviembre se celebra el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres, este año muy importante frente a los discursos negacionistas de la misma que aparecen en redes y en determinadas políticas. La elección de Trump es un ejemplo de ello. Pero tampoco se salvan políticos que se definen como feministas y que están denunciados por casos de agresiones sexuales a mujeres. Esto tiene que cambiar. La vergüenza no es para nosotras, es para ellos. No hay excusa.

Casos recientes como el de Gisele Pelicot una mujer de 72 años drogada por su marido y violada durante una década por cincuenta hombres y tras cincuenta años de matrimonio nos deben hacer reflexionar.

Gisele ha reclamado que “la vergüenza cambie de bando” en este caso haciendo énfasis en el tema de la violencia sexual y en especial en la violencia dentro de las relaciones de pareja.

La serie “Querer”, recientemente estrenada y dirigida por Alauda Ruiz de Azúa (Barakaldo, 1978) se enfrenta con una gran sensibilidad al tema de la violencia sexual dentro del matrimonio y presta atención al tema del consentimiento para ponernos ante situaciones que siguen resultando incómodas, mostrándonos lugares menos comunes en relación con la violencia ejercida dentro del matrimonio.

Según una macroencuesta de violencia de la mujer realizada por la Universidad Complutense de Madrid en 2022, del 44% de las mujeres que aseguraban haber sufrido algún tipo de violencia sexual, una de cada trece (7,8%) aseguraba haber sido violada por su propia pareja.

Según el diccionario de la Real Academia el verbo querer significa en su primera acepción “desear o apetecer” en la segunda acepción “amar” y en la tercera acepción “tener voluntad o determinación de ejecutar algo” y si la aplicamos a nuestros sentimientos hacia otro ser humano, estamos expresando nuestra intención de poseer a ese alguien, sin importarnos demasiado ni sus deseos ni su libertad de elección. En una entrevista realizada a la directora Alauda Ruiz de Azúa contaba que hablar de la sexualidad en realidad todavía es incómodo. “Aunque es verdad que nuestra generación, en un entorno más progresista, sí se habla más de cómo evitar embarazos no deseados, de la salud sexual sí se habla. Pero toda la parte afectiva, del deseo, de la complejidad del deseo de uno que va unido a determinar si debes consentir ciertas cosas, qué es lo que deseas y por qué, de eso no se habla. Todavía es incómodo hablar de todo esto entre nosotras, así que más con los hijos. De manera que a nivel social el mensaje que se transmite sigue siendo “que de eso no se habla”.

Así, cuando ocurre algo relacionado con la violencia sexual, una mujer no se siente legitimada para denunciarlo o hablarlo. Porque ha aprendido que del sexo solo se habla de una determinada manera. Nosotras damos siempre prioridad al deseo del otro en muchas ocasiones.

En la serie “Querer” queda patente que no puede haber una buena Salud Mental si hay una historia de violencia de género y violencia sexual en el caso de las mujeres afectadas.

Habría que cuestionar el modo en que evaluamos y tratamos a las mujeres con historias de violencia. Es necesario generar espacios grupales de Salud Mental y Violencia de Género que tenga más presentes las voces de las propias mujeres afectadas y sus necesidades reales. Algo tendremos que hacer porque sus voces importan. Y mucho.

Equipo Género y Salud

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