El camino iniciado en 2015 por la Fundación Pequeño Deseo y la OSI EEC ha hecho realidad los deseos de 107 niños y niñas ingresados en el hospital, con enfermedades graves o crónicas. El objetivo, darles apoyo anímico y proporcionarles momentos de alegría e ilusión para que su lucha diaria sea más llevadera.

¿Y cómo es esto de cumplir los deseos de los más pequeños? Según nos explica Cristina Cuadrado, Directora de la Fundación, “el personal del Hospital nos presenta a los padres, a quienes les contamos qué hacemos y porqué para que decidan libremente si quieren que trabajemos con su hijo. Una vez nos dan su consentimiento, vemos al niño todas las veces que sean necesarias hasta llegar a su mayor deseo y nunca le contamos que vamos a cumplir su deseo para no generarle falsas expectativas y para que el efecto sea mayor al ser sorpresa. Una vez que tenemos claro el deseo, hablamos con el médico que le atiende, quien tiene siempre la última palabra a la hora de confirmar la conveniencia del deseo”.

La Fundación trabaja desde hace 19 años en más de 33 hospitales pediátricos y ha cumplido ya más de 4.000 deseos de niños y niñas de 4 y 18 años en toda España. Su trabajo en el Hospital de Cruces, se realiza desde su delegación en Bilbao. En ella trabajan Elsa González que es la Responsable de Proyectos y María Albero, coordinadora.

Los deseos de los más pequeños son tan variados como su propia imaginación: ser bombero o cocinero por un día, nadar con delfines o cuidar a un oso Panda, viajar a París, conocer a su ídolo deportivo o musical, tener un perro al que cuidar o ver el mar o la nieve por primera vez. Como apunta Cristina Cuadrado, “los gastos que suponen llevar a la realidad el deseo son cubiertos por la Fundación con la ayuda de particulares y empresas que se identifican con nuestro trabajo”.